Enfermedad de Hodgkin (linfoma de Hodgkin): Prevención

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (28 de Septiembre de 2016)

No se conoce ninguna medida específica que prevenga la aparición de la enfermedad de Hodgkin (linfoma de Hodgkin). Si se detecta un síntoma característico de la enfermedad (por ejemplo, inflamación de los ganglios linfáticos, pérdida de peso injustificada, sudoración nocturna intensa o tos durante más de dos semanas), es aconsejable acudir al médico para que lo evalúe.

Asimismo, las personas que tengan familiares de primera línea consanguínea con la enfermedad, deben ser conscientes de que la probabilidad de sufrirla se multiplica por cinco. Esta expresión hereditaria se produce en muy pocos casos, solo en el 5%, pero debe tenerse en cuenta: en concreto, los hijos de las personas con la enfermedad de Hodgkin, si son gemelos monocigóticos, adquieren una probabilidad muy elevada de sufrir la enfermedad: cien veces más probable que los gemelo dicigóticos.

El 60-70% de los pacientes de la enfermedad de Hodgkin permanecen asintomáticos en las primeras fases de la enfermedad. Los primeros indicios del cáncer del sistema linfático se manifiestan en una inflamación de los ganglios linfáticos en el cuello, o también en la axila o en la ingle. En fases más avanzadas de la enfermedad es cuando pueden hacerse palpables otros síntomas de la enfermedad, como la pérdida de peso o los sudores nocturnos. Con el tiempo, otros órganos, como el bazo o el hígado pueden verse afectados y, en casos raros, también los huesos o la médula ósea.

Afortunadamente, el 80% de los pacientes con la enfermedad de Hodgkin superan la enfermedad con éxito, siempre y cuando se responda bien al tratamiento.