Leucoplasia

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Patricia Alva (19 de Marzo de 2012)

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La leucoplasia es una enfermedad que se caracteriza por la presencia de placas blanquecinas en las mucosas que no desaparecen al lavarse. Una leucoplasia se origina, entre otras cosas, por la inflamación de la capa superior de la mucosa. En una leucoplasia existe un elevado riesgo de que esta alteración producida en la mucosa dé paso a un tumor maligno, el denominado carcinoma espinocelular.

Las manchas típicas de una leucoplasia suelen aparecer principalmente en la cavidad bucal, especialmente en la mucosa de la mejilla, la lengua, el paladar y el suelo de la boca o los labios. El término médico para esta forma de leucoplasia es leucoplasia oral. Pero una leucoplasia también puede desarrollarse en otras zonas del cuerpo. Por ejemplo, en la mucosa anal. En este caso, los facultativos prefieren hablar de una NIPA, es decir, neoplastia intraepitelial perianal.

En la práctica médica, es la leucoplasia de la mucosa bucal la más importante. Las causas que originan una leucoplasia oral son especialmente las irritaciones provocadas por aparatos mecánicos permanentes, como puede ser el caso de prótesis dentales mal colocadas, y un consumo de nicotina crónico. Si no existen causas desencadenantes, estaremos hablando de la denominada leucoplasia idiopática. Por lo general, una leucoplasia no causa molestias por eso suele descubrirla el médico de familia o el dentista de forma casual. Sin embargo existen formas de la enfermedad que sí causan dolores o escozores y se caracterizan por su superficie verrugosa. Estas leucoplasias verrugosas entrañan un gran riesgo de degenerar en un tumor maligno.

El médico puede reconocer fácilmente una leucoplasia examinando y palpando la alteración de la mucosa. Para poder diagnosticar y diferenciar la leucoplasia de otras enfermedades (por ejemplo, de un lupus eritematoso), el médico puede extraer muestras del tejido de la mucosa para examinarlas en el microscopio. Si la enfermedad no desaparece por sí misma en el plazo de unas semanas, una vez eliminada la causa desencadenante de la leucoplasia, entonces el médico practicará una pequeña operación para extirpar la mucosa afectada. Debido a la frecuente formación de nuevas leucoplasias, es conveniente realizar controles posteriores regulares.