Lesiones en la cabeza: Hemorragia cerebral

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Patricia Alva (19 de Marzo de 2012)

En todas las lesiones en la cabeza también puede haber hemorragia dentro del cráneo (hemorragia cerebral), que no causa síntomas visibles desde el exterior. Por ello, se distingue entre hemorragia epidural, subdural e intracerebral. Las lesiones deportivas suelen producir hemorragias subdurales o epidurales.

Una hemorragia subdural es una hemorragia entre la duramadre y la aracnoides. La hemorragia suele ser laminar y en forma de hoz. Según la gravedad de la hemorragia pueden surgir síntomas de alteración de la consciencia, ya sea inmediatamente después de la lesión en la cabeza (hematoma subdural agudo), o bien horas o días más tarde (hematoma subdural crónico). En las lesiones de la cabeza con hemorragia grave aguda, las pupilas tienen tamaños diferentes al exponerlas a la luz (anisocoria). Poco después de la lesión en la cabeza, una hemorragia subdural puede causar graves síntomas con riesgo mortal, como obnubilación de la conciencia, pérdida de consciencia y convulsiones.

Un hematoma subdural crónico no desarrolla síntomas tan dramáticos, pero si no se trata también puede ser fatal. En las lesiones de la cabeza con hematomas, tras unas horas o días suele haber dolor de cabeza, sensación de presión, así como síntomas más generales, como falta de atención, problemas de concentración, confusión y cambios de personalidad posteriormente con alteración de la consciencia que puede llegar a la pérdida del conocimiento.

La hemorragia epidural es una hemorragia entre la duramadre dura y los huesos del cráneo. Como esto suele causar hemorragias arteriales, se acumula rápidamente mucha sangre en el espacio epidural. Debido al aumento de presión resultante dentro del cráneo, las lesiones en la cabeza con hemorragias epidurales pueden causar síntomas de riesgo mortal.

Un síntoma típico de hemorragia epidural es el intervalo sin síntomas: primero se produce una fase breve de pérdida de consciencia, seguida por una fase supuestamente sin síntomas. En la evolución posterior los afectados caen en una inconsciencia profunda, con síntomas neurológicos graves y pupilas de tamaño diferente. En las lesiones en la cabeza con hemorragia severa se produce una insuficiencia respiratoria, que después de un corto tiempo también puede acabar en una parada respiratoria.