Intolerancia a la lactosa: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Belén Giménez (19 de Marzo de 2012)

No existe tratamiento contra las causas de la intolerancia a la lactosa. Lo más importante es evitar en la mayor medida la leche, sus derivados y otros productos que contengan lactosa, es decir, adaptarse a una alimentación pobre en lactosa. Si la intolerancia a la lactosa surge a raíz de una enfermedad intestinal, como la celiaquía (intolerancia al gluten) o la enfermedad de Crohn, es importante tratarlas. En el caso de la celiaquía es suficiente con reducir el consumo de gluten. De este modo mejoran los síntomas y los afectados pueden volver a tomar leche y productos lácteos.

Una persona adulta consume al día una media de 20 a 30 gramos de lactosa, principalmente en la leche y sus derivados. Una dieta libre de lactosa implica eliminar totalmente de su plan de comidas la leche entera, la condensada, el suero de leche, la leche en polvo y la nata. Se aplica también a productos lácteos como el queso, el yogur, el requesón y alimentos con leche como el chocolate, el helado, el flan y platos que contengan crema. Las personas que padezcan intolerancia a la lactosa y no quieran eliminarlos, pueden recurrir a las variantes pobres en lactosa o sin lactosa. En una dieta pobre en lactosa, los hábitos alimenticios van dirigidos en última instancia hacia la tolerancia: se permite el consumo de productos lácteos en pequeñas cantidades, siempre y cuando no le causen ninguna molestia.