Intolerancia a la lactosa: Lactasa (enzima que transforma la lactosa)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Belén Giménez (19 de Marzo de 2012)

La enzima lactasa se fabrica en las células de las mucosas del intestino delgado y transforma la lactosa en glucosa y galactosa. Para poder digerir la lactosa de la leche materna, los bebés necesitan una enorme cantidad de lactasa. En cuanto la leche materna deja de ser el principal alimento, la producción de lactasa disminuye. Sin embargo, muchas personas conservan un “resto” de lactasa para poder digerir la leche en la edad adulta.

En 1901 se observó por primera vez que existía una conexión entre la ingesta de alimentos con lactosa y la diarrea en niños. En los últimos años cada vez se reconoce más el significado de la intolerancia a la lactosa como la causa de las molestias gastrointestinales.

Incidencia

La intolerancia a la lactosa es muy frecuente en todo el mundo. Si se piensa bien, no se trata tanto de una enfermedad sino de una característica específica de muchas personas. Hay mucha gente que no tolera ni la leche ni los productos lácteos. En total se estima que más de la mitad de la población tiene intolerancia a la lactosa en mayor o menor grado.

Las diferencias entre distintas regiones son muy frecuentes. En España la tasa de afectados es del 10 al 15% de la población. En otros países europeos y en Estados Unidos, este tipo de intolerancia está también muy extendida. Sin embargo, la tasa más alta, con más del 90% de la población, se da en África subsahariana y en China.

Los investigadores suponen que la intolerancia a la lactosa en adultos era el “estado natural” del ser humano y en muchos grupos de población sigue siendo así. Aún así, los bebés dependen de la leche materna en los primeros meses de vida y necesitan la lactasa para poder digerir la leche. Por el contrario, los adultos pueden cubrir las necesidades de nutrientes a través de muchas otras fuentes y, por lo tanto, no tienen por qué depender de la leche.

A lo largo de la historia de la humanidad, la cría de ganado ha jugado siempre un papel muy importante; los seres humanos bebían leche y elaboraban productos a partir de esta. En este contexto podría haber prevalecido a lo largo de la historia en determinados grupos de población una mutación genética que permite a los adultos disfrutar de los productos lácteos. Por lo tanto, la intolerancia a la lactosa no es tanto una enfermedad sino un “estado natural”. La “tolerancia a la lactosa” es, por el contrario, una especie de material genético que poseen determinadas personas.

El número de “nuevos” casos de intolerancia a la lactosa ha aumentado considerablemente en los últimos años. Una posible razón sería que, tanto los médicos como los afectados, cada vez están más informados sobre el tema gracias a mejores explicaciones e información sanitaria. De este modo, ha surgido un gran número de personas “ocultas” con intolerancia a la lactosa que probablemente llevan años padeciendo molestias gastrointestinales sin saber la causa.