Intolerancia a la lactosa: Causas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Belén Giménez (19 de Marzo de 2012)

Las causas de la intolerancia a la lactosa pueden ser varias: en todos los casos existe una insuficiencia de la enzima lactasa en el intestino. Se pueden distinguir principalmente tres tipos de intolerancia a la lactosa:

Deficiencia de lactasa innata (primaria)

La intolerancia a la lactosa innata o primaria es la más común de todas. En este tipo de intolerancia hereditaria, el intestino delgado suele producir una gran cantidad de lactasa en la infancia que va disminuyendo posteriormente. De este modo, hay muy poca lactasa disponible y se produce una intolerancia alimenticia creciente hacia la lactosa.

Deficiencia de lactasa adquirida (secundaria)

La intolerancia a la lactosa adquirida o secundaria no se debe a factores hereditarios. Los afectados la adquieren a lo largo de su vida, por ejemplo, a causa de determinadas enfermedades.

Suele aparecer como consecuencia de enfermedades en el intestino delgado tales como la celiaquía, la enfermedad de Crohn, infecciones bacterianas o fúngicas, gripe intestinal, cirugías estomacales e intestinales o tras la ingesta de antibióticos o citostáticos. Si la enfermedad de base se trata adecuadamente, la carencia de lactasa puede en principio componerse.

Deficiencia de lactasa congénita (alactasia)

La deficiencia de lactasa congénita (intolerancia a la lactosa congénita) se trata de un defecto enzimático congénito, genético y muy poco frecuente. Aparece en los lactantes e implica una deficiencia total de lactasa. Eso quiere decir que en el intestino no hay ninguna lactasa que funcione correctamente. Los bebés afectados reaccionan drásticamente a la mínima cantidad de lactosa. Por eso tienen molestias en las primeras semanas de vida tales como diarrea severa, desecación y desnutrición. Si no se lleva una estricta dieta libre de lactosa hay peligro de que sufra un grave daño cerebral.