Síndrome del intestino irritable (SII): Síntomas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (8 de Noviembre de 2016)

Uno a uno, los síntomas del síndrome del intestino irritable (SII) son poco característicos, pero cuando se presentan en conjunto son bastante típicos de este cuadro clínico. El síndrome del intestino irritable se manifiesta superficialmente con síntomas como dolores abdominales punzantes o espasmódicos y ventosidades (flatulencia). A menudo se siente una gran distensión y tensión abdominal, puesto que se acumula gas en el intestino (esto se denomina meteorismo). Los dolores pueden manifestarse en diferentes zonas del abdomen. Se alternan el estreñimiento y la diarrea y a menudo hay mucosidad en las deposiciones.

La propia defecación suele ser dolorosa en caso de irritabilidad intestinal. Los pacientes suelen tener la sensación de que tras la defecación el intestino no queda completamente vacío, aunque sí que suelen mejorar los dolores abdominales y las demás molestias.

En resumen, el síndrome del intestino irritable suele presentar los siguientes síntomas:

  • Dolores abdominales espasmódicos, ardientes o punzantes, a menudo relacionados con la defecación
  • Cambios en la defecación en al menos dos de los siguientes aspectos:
  • Frecuencia
  • Consistencia (dura, pastosa, acuosa)
  • Defecación dificultosa
  • Aumento de la necesidad de defecar
  • Sensación de vaciado incompleto
  • Mucosidad blanca en la defecación
  • Ruidos intestinales

En algunas personas también se manifiestan síntomas de dispepsia funcional:

Además de estas molestias gastrointestinales, con el síndrome del intestino irritable pueden aparecer otros síntomas:

Entre los pacientes con SII también son frecuentes los trastornos del sueño, como insomnio interdormiccional o levantarse con sensación de no haber descansado.

Todos estos síntomas no tienen una causa física explicable.

Las molestias del síndrome del intestino irritable nunca son peligrosas. Sin embargo, limitan considerablemente la calidad de vida de las personas afectadas y son incómodas.

Siempre que se acompañen de otros síntomas como anorexia, astenia, pérdida de peso o se trate de un dolor progresivo que impide conciliar el sueño o despierta al paciente, habrá que pensar en una causa de origen orgánico.