Síndrome del intestino irritable (SII): Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (8 de Noviembre de 2016)

Ante el síndrome del intestino irritable (SII), primero el médico interroga exhaustivamente al paciente (anamnesis) para hacerse una idea del tipo y la duración de las molestias. Es típico que la enfermedad ya haya tenido una evolución prolongada en el tiempo, puesto que la mayoría de las personas afectadas acuden al médico muy tarde.

A continuación viene una exploración física básica. El médico palpa y ausculta el abdomen. También palpa el recto con el dedo (exploración rectal) para comprobar si hay sangre en las deposiciones.

Si se sospecha que otras enfermedades causan las molestias, puede ser conveniente realizar más pruebas. Dado que las molestias varían mucho de una persona a otra y que el síndrome del intestino irritable puede presentar una evolución distinta en cada persona, el médico decide individualmente qué pruebas son necesarias. Por eso normalmente solo se realizan algunas de las pruebas descritas.

Una posibilidad consiste en analizar la sangre, la orina y las deposiciones. Los valores sanguíneos indican si hay una inflamación. Además, de un hemograma, también pueden determinarse los valores renales y hepáticos para descartar enfermedades en estos órganos. En las deposiciones se analizan los restos de sangre (sangre en las deposiciones) y los agentes patógenos.

Si es necesario, el médico también implementa una o más de las siguientes medidas:

Así el médico determina si, en determinadas circunstancias, hay una enfermedad intestinal crónico-inflamatoria, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa. También puede comprobar si los síntomas esconden neoplasias benignas o malignas, como pólipos intestinales o cáncer de intestino.

Puede ser útil que las personas afectadas por el SII tengan un diario en el que registren, por ejemplo, el momento, la duración y la intensidad de las molestias, para hablar de ello con su médico.

Para el diagnóstico del SII son importantes los denominados criterios de Roma. Si están presentes es muy probable que se trate de una irritabilidad intestinal.

Los criterios de Roma indican que aparecieron dolores, molestias o malestar estomacal abdominal recurrentes al menos tres días al mes en los últimos tres meses. Esto, a su vez, indica que estos síntomas empezaron al menos seis meses atrás y que van acompañados de al menos dos de los siguientes hechos:

  • Las molestias mejoran tras la defecación.
  • La frecuencia de la defecación ha cambiado desde que aparecieron las molestias.
  • La forma y el aspecto de la defecación han cambiado desde que aparecieron las molestias.

Otros criterios que no son los de Roma, pero que apoyan el diagnostico de SII son los de Manning:

  • Frecuencia anormal de deposiciones (menos o igual a tres deposiciones semanales o más de tres deposiciones diarias).
  • Formas anormales de las heces (grumosas o duras; sueltas o acuosas).
  • Esfuerzo en la defecación.
  • Urgencia.
  • Sensación de vaciado incompleto.
  • Descarga de moco.
  • Hinchazón, más frecuente en mujeres que en varones.