Insuficiencia renal crónica (enfermedad renal crónica): Síntomas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Palestino Abdeljabbar (19 de Marzo de 2012)

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad renal crónica? La enfermedad renal crónica (ERC) es de inicio insidioso y silente, lo que supone que muchos síntomas o no se producen o pasan inadvertidos, pues no se relacionan con esta patología, de ahí su importancia en la detección precoz y lo oportuno de hacer cribado en personas de riesgo

Algunos de los primeros síntomas de la enfermedad renal crónica son: aumento o disminución drástica del número de micciones, necesidad de orinar a media noche, falta de apetito, cansancio, cefalea, edema en párpados y piernas, dificultad para dormir, disnea...

Más adelante pueden aparecer mal aliento, falta de interés sexual, ictericia, prurito, quemazón plantar, síndrome de piernas inquietas, dolor de huesos...


En el proceso evolutivo van apareciendo diferentes alteraciones y en diferente grado. En los estadios primarios (1 y 2), la enfermedad renal crónica no suele presentar complicaciones propias, y es posible que no se tenga ningún síntoma aunque la función renal ya esté reducida.

Es posible que el médico la diagnostique a partir de una analítica y que la persona comience entonces a medicarse.
En el estadio 3 (MDRD 30-59 ml/min/1,73 m2) especialmente entre 30-45 ml/min/1,73 m2 suelen aparecer complicaciones leves, que se agravan en las fases 4 y 5, si no se administra tratamiento ajustado a la severidad. Así, en el estadio 3 de la enfermedad, la función renal ya ha podido disminuir entre un 30 y un 60% del total, por lo que es necesario tomar medidas como la vigilancia estrecha, una serie de medicamentos y un plan de vida con ejercicio físico y dieta adecuada al estado del paciente.
El objetivo médico es parar el curso de la enfermedad para retrasar o prevenir al máximo la llegada a los estadios 4 y 5 donde serían necesarios la diálisis y, en último caso, el trasplante de riñón.

Sólo en estadios evolucionados y, frecuentemente, no tratados se pueden desarrollar síntomas como los siguientes:

  • Alteraciones hidroelectrolíticas como, por ejemplo, hipocalcemia, hiperfosforemia, hiperpotasemia o acidosis metabólica.
  • Manifestaciones cardiovasculares como por ejemplo, hipertensión por retención hidrosalina e hiperreninémia o insuficiencia cardiaca congestiva.
  • Alteraciones gastrointestinales como anorexia, náuseas o vómitos.
  • Alteraciones hematológicas como, por ejemplo, anemia por déficit de eritropoyetina. Ya que el riñón interviene de forma decisiva en la formación de los glóbulos rojos, cuyo déficit causa anemia.
  • Alteraciones neurológicas como polineuropatía sensitiva o síndrome de piernas inquietas. En casos graves encefalopatía urémica.
  • Alteraciones osteomusculares como dolores óseos, deformidades como la reabsorción de falanges distales en los dedos o fracturas (osteodistrofia renal por déficit de vitamina D). 
  • Alteraciones dermatológicas como, por ejemplo, prurito por sequedad cutánea.
  • Alteraciones hormonales, sobre todo, en las mujeres, como, por ejemplo alteraciones menstruales, ya que el buen funcionamiento del riñón afecta de forma directa a la función sexual, pues tiene influencia sobre el equilibrio hormonal.