Insuficiencia renal crónica (enfermedad renal crónica): Evolución

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Palestino Abdeljabbar (19 de Marzo de 2012)

Si no se trata, la insuficiencia renal crónica (enfermedad renal crónica), esta tiene un curso progresivo. El pronóstico depende del daño renal existente al inicio del tratamiento: siempre que la insuficiencia renal crónica no haya alcanzado el estadio final, en la mayoría de casos es posible enlentencer el deterioro de la función renal por medio de medidas terapéuticas adecuadas y un cambio en los hábitos de vida. Sin embargo, si no se aplica un tratamiento, la función renal sigue empeorando hasta que los riñones no son capaces de cumplir su cometido, lo que supone un riesgo para la vida del paciente. En este caso será imprescindible recurrir a diálisis o un trasplante.

Complicaciones

Una insuficiencia renal crónica no tratada deriva en diversas complicaciones a consecuencia del deterioro progresivo de los riñones. El último estadio de dicha evolución recibe el nombre de insuficiencia renal terminal. Dado que el cuerpo no está en condiciones de eliminar los productos de degradación o de desecho cuyo exceso resulta perjudicial para el organismo (sustancias que han de ser eliminadas con la orina), se produce una intoxicación urémica (uremia). En esta aparecen, además de las molestias características de la insuficiencia renal crónica, complicaciones tales como hiperhidratación grave, dolores óseos, pericarditis o pleuritis, edema pulmonar, molestias gastrointestinales, arritmia a causa de desequilibrios electrolíticos, y alteraciones de la conciencia (coma urémico).

El mayor riesgo de complicaciones que sufren los pacientes con enfermedad renal crónica es el de acabar teniendo problemas cardiovasculares. A la inversa, los pacientes con problemas cardiacos también tienen más incidencia de enfermedad renal crónica. En pacientes en diálisis, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte (45% del total). Se estima que hay entre 10 y 20 veces más posibilidades de morir por un problema cardiaco si la función renal está muy deteriorada en comparación con personas con la función renal en estado óptimo.

Tanto la función renal como la cardiaca se interrelacionan estrechamente. Así, existe el llamado síndrome cardiorrenal por el que los daños en ambos órganos potencian sus efectos y el empeoramiento es mayor.

Seguimiento

Incluso en aquellos casos en que se aplica un tratamiento temprano para la insuficiencia renal crónica, es recomendable realizar un seguimiento periódico a largo plazo, más teniendo en cuenta que incluso cuando hay pérdida de la función renal el paciente puede no sentir ningún síntoma y pensar que ya está curado. Por este motivo, el seguimiento médico en Nefrología es muy importante y debe ser continuo y periódico.

El facultativo analiza la sangre y la orina, e interroga al paciente sobre la aparición de nuevos síntomas o la intensificación de los ya existentes.

Este seguimiento permite valorar la evolución de la enfermedad renal crónica y detectar de manera precoz posibles complicaciones.