Insuficiencia renal aguda (IRA): Síntomas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (23 de Marzo de 2012)

La insuficiencia renal aguda (IRA) se manifiesta a través de diversos síntomas dependiendo de la etapa en que nos hallemos dentro de la evolución del cuadro. Suele ser significativa la cantidad de orina que se excreta tanto para el diagnóstico como para determinar la gravedad. Dependiendo de la fase del trastorno en que nos encontremos, la cantidad puede variar. La cantidad normal es de 1 a 1,5 litros por día.

La insuficiencia renal aguda - Fase I o fase de lesión o agresión:
En la primera etapa de insuficiencia renal aguda los riñones es cuando los riñones sufren el daño debido a algún trastorno subyacente (pre-renal, renal o post-renal) que ocurre de forma súbita. La cantidad de orina puede rondar alrededor de unos 500 mililitros por día. Puede durar desde horas a días y es primordial detectar la IRA en ella, porque podría evitarse el fallo renal posterior si se elimina la causa que está provocando el daño.

La insuficiencia renal aguda - Fase II o fase oligúrica:
En el plazo de nueve a once días el volumen de orina disminuye significativamente por debajo de los 500 mililitros por día, lo que se denomina oliguria. Se pueden detectar proteínas en la orina y la sangre. La insuficiencia renal aguda en la etapa II puede presentar, por ejemplo, los siguientes síntomas:

Insuficiencia renal aguda - Fase III o fase diurética o poliúrica:
La tercera etapa de insuficiencia renal aguda se produce dentro de las dos a tres semanas de producirse el daño renal. Señala la recuperación de las nefronas. Se caracteriza por un aumento en la excreción de la cantidad de orina, de más de dos litros por día, o que se denomina fase poliúrica.

La insuficiencia renal aguda - Fase IV o fase de recuperación:
La cuarta etapa de la IRA se describe como la resolución del cuadro. La función renal se recupera en gran medida, aunque puede seguir estando limitada. La cantidad de orina se normaliza entre 1 y 1,5 litros por día. Puede prolongarse hasta seis meses. Lo último que se recupera es la capacidad para concentrar la orina.

Este trastorno provoca por un lado un aumento de líquido en el organismo y, además, por la acumulación de productos nitrogenados del metabolismo, que no se excretan por la orina, se produce la llamada uremia. Estas alteraciones pueden provocar los siguientes síntomas:

  • Formación de edemas: por el aumento de la acumulación de líquidos se suelen hinchar primero los ojos y posteriormente las piernas.
  • Elevación de la presión arterial (hipertensión) que puede manifestarse por dolor de cabeza y alteraciones visuales.
  • Fatiga
  • Fiebre
  • Dolor en la zona de los riñones
  • Prurito generalizado
  • Alteraciones en la agregación plaquetaria y facilidad de sangrado
  • Cambios en el estado de humor
  • Enlentecimiento mental
  • Nauseas o vómitos
  • Inapetencia