Insuficiencia cardiaca

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Belén Giménez (19 de Marzo de 2012)

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La insuficiencia cardiaca ocurre cuando el corazón deja de funcionar correctamente. El corazón no es capaz de bombear suficiente sangre hacia la circulación. Como consecuencia, el riego sanguíneo a los órganos y los tejidos se reduce y puede conducir a un fallo circulatorio. Las molestias más características en una insuficiencia cardiaca son disminución de la capacidad de esfuerzo, dificultad respiratoria, cansancio y sensación de debilidad, así como acumulación de líquidos (edemas).

La insuficiencia cardiaca casi siempre se presenta como consecuencia de otras enfermedades cardíacas, y afecta, sobre todo, a las personas mayores. Hasta en el 70% de los casos la musculatura cardíaca se debilita debido a una enfermedad cardíaca coronaria (ECC), es decir, una enfermedad de los vasos cardíacos. Se reduce el bombeo del corazón. Los excipientes que pertenecen al grupo para la presión arterial tales como los inhibidores de la ECA, los betabloqueadores y los diuréticos son parte del tratamiento de base para la insuficiencia cardiaca crónica.

Si en el transcurso de la insuficiencia cardiaca crónica o aguda grave se presentan complicaciones como un edema pulmonar o un shock cardiogénico (cuando el corazón bombea muy poca sangre a la circulación) es necesario un tratamiento médico intensivo. El riesgo de desarrollar una insuficiencia cardiaca puede disminuir con un estilo de vida equilibrado y saludable. Las personas que realizan actividad física, evitan el consumo de tabaco y alcohol y no tienen sobrepeso o, en su caso, disminuyen su sobrepeso de forma considerable, favorecen la salud cardíaca. Por lo tanto, la hipertensión arterial debe tratarse de forma consecuente.