Infección de orina

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Lidia Arias (19 de Marzo de 2012)

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La infección de orina es una de las infecciones más frecuentes en el ser humano. Normalmente, su evolución es poco complicada. Suele estar causada por bacterias, aunque algunas veces el agente patógeno puede ser diferente.

Los posibles agentes patógenos responsables de la infección de orina llegan a través de la uretra a la vejiga urinaria. Si consecuentemente se inflaman los tejidos (uretritis, cistitis), se habla de una infección urinaria de vías bajas. Si los agentes patógenos siguen ascendiendo, pueden desencadenar una pielonefritis, también llamada infección urinaria de vías altas, que puede convertirse en una septicemia (urosepsis).

Las malformaciones de la vía urinaria, los cálculos urinarios (cálculos renales o cálculos vesiculares) y la diabetes mellitus favorecen, entre otros, el desarrollo de la infección urinaria. En las mujeres, la uretra es más corta y su abertura está más cerca del ano, por eso desarrollan con más frecuencia que los hombres infecciones urinarias. En los hombres, la frecuencia aumenta a partir de los 60-70 años, cuando la habitual hiperplasia de próstata (agrandamiento de la próstata) relacionada con la edad dificulta el vaciamiento de la vejiga urinaria.

Los síntomas típicos de la infección de orina son las molestias miccionales, el aumento de la frecuencia urinaria y en caso de pielonefritis la fiebre y el malestar general. La infección de orina también se puede manifestar a través de la presencia de sangre en la orina, que en poca cantidad colorea de forma intensa la orina. Algunas infecciones urinarias transcurren totalmente sin molestias.

El diagnóstico de la infección urinaria se realiza mediante la sintomatología y con la ayuda de pruebas de orina, así como de la vía urinaria y de los riñones. Para las infecciones urinarias no complicadas es efectivo el tratamiento antibiótico oral, en infecciones complicadas puede ser necesario tratamiento intravenoso. En caso de supuración renal o prostática puede ser necesaria una intervención quirúrgica. La ingesta abundante de líquido, protegerse de la baja temperatura y una higiene adecuada son algunas de las medidas preventivas.