Presión arterial baja (hipotensión): Síntomas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (17 de Diciembre de 2010)

En muchos casos, la hipotensión no presenta ningún síntoma. Las molestias se deben a la disminución del riego sanguíneo en el cerebro: en la mitad inferior pueden permanecer hasta 600 mililitros de sangre. Esto puede llegar a empeorar si hay varices o un malfuncionamiento de la musculatura de las piernas, ya que normalmente sirven de impulso muscular para el retorno de la sangre de las piernas hasta el corazón. Así, la presión arterial baja se manifiesta de formas no determinadas. En primer plano se presentan síntomas como trastornos visuales (visión borrosa), dolor de cabeza pulsante, mareos y alteraciones del conocimiento que pueden llegar hasta el síncope.

Con la presión arterial baja, la disminución del riego sanguíneo da lugar a la activación del sistema nervioso simpático. Esto provoca una contrarreacción del cuerpo: la frecuencia cardiaca aumenta para que la cantidad de sangre vuelva a ser normal (es decir, es característico tener el pulso elevado si la presión arterial es baja). Los afectados se congelan o sudan. La presión arterial baja va acompañada a menudo de síntomas como cansancio, apatía, zumbido en los oídos, manos y pies fríos e insomnio.

También puede presentarse en casos especiales el síndrome ortostático. En este caso, la sangre se acumula en las piernas y no dispone en ese momento del riego sanguíneo del cerebro si el cuerpo se yergue de repente. Además de la acumulación del riego sanguíneo, los síntomas más característicos son mareos, alteraciones de la consciencia y zumbidos en los oídos.