Hipertensión arterial: Evolución

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (24 de Noviembre de 2014)

La evolución de la hipertensión arterial (tensión alta, presión arterial alta) depende en gran medida de la adopción temprana de un tratamiento. Por lo general, la hipertensión cursa de manera silente durante años o incluso décadas. La presión arterial elevada aumenta la probabilidad de desarrollar una patología secundaria. Si no recibe tratamiento, puede ocasionar daños en el corazón, los vasos sanguíneos, el cerebro, los ojos y los riñones. La administración de un tratamiento adecuado y una modificación del estilo de vida permiten reducir la presión arterial hasta unos valores normales.

Para que el tratamiento tenga éxito es fundamental que el afectado colabore cambiando sus hábitos de vida y tomando la medicación con regularidad y de manera continuada. Existen programas de formación especiales en los que las personas hipertensas pueden obtener información sobre el manejo de la hipertensión arterial y las opciones terapéuticas.

Si no reciben tratamiento a tiempo, muchos afectados mueren a causa de las complicaciones de la presión arterial elevada. Aproximadamente la mitad debido a una cardiopatía coronaria (infarto cardiaco), un tercio a causa de trastornos circulatorios en el cerebro (accidente cerebrovascular) y hasta un 15% por una insuficiencia renal.

Complicaciones

La hipertensión arterial (tensión alta, presión arterial alta) puede acarrear a la larga diversas complicaciones cuando no se aplica un tratamiento o este resulta insuficiente. Las complicaciones afectan principalmente al corazón, los vasos sanguíneos, la irrigación cerebral y los riñones. Otras patologías como la diabetes mellitus aparecen con frecuencia asociadas a la hipertensión arterial.

Sistema cardiovascular

Las complicaciones derivadas de la hipertensión (tensión alta, presión arterial alta) afectan en multitud de ocasiones al corazón y a los vasos sanguíneos. La presión arterial elevada supone una sobrecarga permanente para el sistema cardiovascular. Esto causa una hipertrofia del ventrículo izquierdo, lo que a su vez puede provocar una insuficiencia cardiaca.

Además, la hipertensión arterial propicia la aparición de arteriosclerosis en las arterias coronarias y en otras regiones del cuerpo, a consecuencia de lo cual pueden aparecer una angina de pecho o un infarto de miocardio. La hipertensión arterial se considera un factor de riesgo para el desarrollo de una cardiopatía coronaria, dado que se produce un estrechamiento de las arterias coronarias. La arteriosclerosis puede causar trastornos vasculares en las piernas. Los hipertensos también tienen una mayor probabilidad de sufrir una dilatación de la aorta (aneurisma de aorta), ue en ocasiones provoca desgarros y hemorragias potencialmente mortales.

Cerebro

El cerebro es otro de los órganos afectados habitualmente por las complicaciones que acarrea la hipertensión arterial (tensión alta, presión arterial alta).

La hipertensión constituye el principal factor de riesgo para sufrir un accidente cerebrovascular.

Hasta el 70% de los ictus cerebrales en personas mayores de 65 años son atribuibles a una presión arterial elevada.

Riñones

Las complicaciones derivadas de la hipertensión arterial prolongada también afectan con frecuencia a los riñones. Pueden aparecer desde enfermedades renales hasta insuficiencia renal. La hipertensión es la causa más habitual de insuficiencia renal crónica progresiva: la presión arterial incrementada daña los pequeños vasos sanguíneos de los riñones y provoca la muerte de las nefronas. De este modo va perdiéndose la función renal hasta que se produce una insuficiencia renal aguda. Después de la diabetes, la hipertensión arterial es la causa más frecuente de enfermedad renal terminal obligando por ello a un gran número de pacientes a recurrir a diálisis.