Hiperplasia benigna de próstata : Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda (15 de Septiembre de 2017)

El tratamiento de la hiperplasia benigna atiende a los síntomas. Estos (síndrome prostático) se pueden tratar con efectividad a través de diversos métodos: medicamentos, operaciones o tratamiento con láser. Hay muchas vías, cada una con sus particulares ventajas, y se aplicarán en función de cada desarrollo concreto del agrandamiento de próstata. El tratamiento medicamentoso se llevará a cabo solo si no se da repetidamente un mal comportamiento de la uretra (incapacidad de evacuar la vejiga), infecciones de la uretra o cuando no se perciben señales de piedras en la vejiga o insuficiencia renal, en cuyo caso es necesaria la intervención.

Medicamentos

Las molestias procedentes de una hiperplasia benigna pueden aliviarse con medicamentos, pero si el tratamiento solo se ciñe a estos, apenas es posible eliminar los síntomas (obstrucción de la uretra). Hay diferentes grupos de agentes activos:

Alfa-bloqueantes como alfuzosina, tamsulosina y terazosina bloquean los denominados receptores alfa que se hallan en el espesor y cápsula de la próstata, en la base de la vejiga y en la zona proximal de la uretra y modificación el tono de la musculatura lisa constitutiva de la unidad funcional prostatovesical (componente dinámico de la obstrucción) consiguiendo su relajación. De esta manera reducen la resistencia a la evacuación de la vejiga y mejoran el chorro mermado por la hiperplasia. Estos medicamentos por sí solos no detienen el agrandamiento prostático. Algunos efectos secundarios son la fatiga, náuseas, dolor de cabeza y alteraciones en la presión arterial.

Inhibidores de la enzima 5-alfa-reductasa como finasterida, que no solo suaviza los síntomas de la hiperplasia benigna, sino que puede llegar a reducir el tejido prostático en un 30%. Como efectos secundarios puede conllevar dificultades en la erección.

También preparados con plantas (fitoterapéuticos) como el extracto de serenoa, semillas de calabaza o polen de centeno y fitosteroles de Hypoxis rooperi (una planta africana), pino y abeto. Hasta ahora no se han realizado estudios determinantes y la mayoría asocian su efectividad al efecto placebo. Lo que está claro es que no tienen efecto alguno en el tamaño de la próstata.

Tratamiento con láser

El tratamiento con láser entra en juego si los medicamentos no son eficaces para evitar la obstrucción de la uretra. Hay diferentes métodos. Sobre todo se acude a la resección por láser (Holmium-Laser, HoLEP) de la próstata (resección = extirpación quirúrgica de partes de órganos) como una vía efectiva y duradera. Otros métodos son la coagulación intersticial por láser y la vaporización y coagulación transuretral por láser. La intersticial se puede realizar con anestesia local, los otros métodos requieren anestesia general.

Para el tratamiento con láser, el médico introduce una sonda con un aparato especial en la zona de la próstata y “abrasa” (coagula), vaporiza o extirpa (resecciona) el tejido excedente. En algunos métodos el láser no toca el tejido, otros lo sitúan en contacto directo y en el intersticial el láser penetra en el tejido.

En el caso de extirpación del tejido se reduce el tamaño de la próstata, el estrechamiento de la uretra y en general los síntomas de la hiperplasia. Solo en casos extraordinarios se pueden dar complicaciones como una incontinencia prolongada o disfunción eréctil, y es más habitual que los tratados pierdan la capacidad de eyacular.

Resección transuretral de la próstata (RTUP)

Se emplea cuando los medicamentos no son eficaces. Por medio de la RTUP se erradica a largo plazo el estancamiento de la micción (obstrucción). El médico, a través de la uretra (transuretral), valiéndose de un soporte alimentado por electricidad, extirpa el tejido excedente. Este tratamiento se hace en hospitales porque conlleva hemorragias y otras complicaciones. La RTUP se realiza con anestesia general o anestesia medular. Este tratamiento, si se realiza con las técnicas más modernas de resección, da muy buenos resultados y muy duraderos. Rara vez conlleva disfunción eréctil, sin embargo, de un 60 a un 90% de los hombres pierden su capacidad de eyacular.

Termoterapia transuretral con microondas (acrónimo de siglas en inglés, TUMT)

Para este tratamiento el médico conduce un tubo por la uretra que quema la próstata a 45 grados Celsius con la ayuda de microondas. Solo tiene efectos sintomáticos y reduce el estrechamiento de la uretra de forma imperceptible. Temperaturas más elevadas (hasta 65º) son también posibles y proporcionan una mayor efectividad, pero también más efectos secundarios. Las ventajas de la TUMT son que se puede realizar sin anestesia y de manera ambulatoria y que no conlleva riesgo de hemorragia.

Ablación transuretral con aguja (acrónimo de siglas en inglés, TUNA)

A través de agujas que emiten ondas de radiofrecuencia, la próstata se calienta hasta los 100 grados Celsius y así se quema el tejido.

Para saber la profundidad correcta de la punción es necesario determinar el tamaño de la próstata con ayuda de una ecografía. Se puede llevar a cabo la TUNA con anestesia local. Rara vez se presentan complicaciones y la capacidad de eyacular se mantiene.

Prótesis intraprostáticas

Se trata de prótesis de poliuretano o metal que se insertan en la uretra de forma transitoria o definitiva y se ocupan de una evacuación liberada de la orina. En el caso de las transitorias, es recomendable cambiarlas en intervalos regulares de tiempo. La ventaja de la prótesis permanente es que esta se puede lubricar por la pared de la uretra con técnicas de endoscopia