Hígado graso (esteatosis hepática)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Palestino Abdeljabbar (19 de Marzo de 2012)

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El hígado graso (esteatosis hepática) es un desorden metabólico multifactorial que deriva del acúmulo de grasa (esteatosis macrovesicular) en el hígado sano sin relación con el consumo de alcohol. En los países occidentales industrializados existe una elevada tasa de grasa en el hígado de la población, debida a los hábitos alimenticios dominantes en ellos. En la mayoría de los casos, basta con cambiar los hábitos para que desaparezca el hígado graso.

El hígado graso se produce cuando determinadas grasas (las denominadas grasas neutras) se almacenan en las células del hígado. Si un tercio de las células hepáticas muestran una acumulación de grasa, estamos hablando de un hígado ligeramente graso. A partir de dos tercios, la esteatosis hepática es considerable y con más de dos tercios es grave.

En los países occidentales industrializados, las causas principales del hígado graso son el alcoholismo, el sobrepeso obesidad) y la diabetes mellitus. También determinados medicamentos, venenos (por hongos, por ejemplo) y una alimentación insuficiente pueden dar lugar a un hígado graso. Existe una forma especial de la esteatosis hepática condicionada por el embarazo.

Los síntomas de un hígado graso dependen de la causa subyacente y del alcance de la adiposidad y van desde una ligera sensación de presión hasta fuertes dolores en el epigastrio derecho. El diagnóstico del hígado graso se determina según el historial clínico del paciente, así como dependiendo de los resultados de la exploración física, los valores del laboratorio y la ecografía (sonografía) del abdomen. Además, en casos poco claros es posible realizar una punción del hígado extrayendo tejido que pueda ayudar a determinar la causa de la adiposidad.

No es necesario tratar el hígado graso en sí medicándose. En la evolución de la enfermedad, pueden aparecer daños adicionales en el hígado, como una esteatohepatitis alcohólica o una cirrosis hepática. Por este motivo, el tratamiento de un hígado graso es, principalmente y según sus causas, renunciar a consumir alcohol, perder peso y evitar sustancias venenosas para el hígado.