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Herpes Labial: Evolución

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Isabel Pescador (30 de Enero de 2011)

Generalmente, la primera infección del herpes labial (herpes labialis) suele desarrollarse sin mayores incidencias. Ahora bien, el virus del herpes responsable permanece en el organismo, así que puede volver a aparecer posteriormente otra infección.

Cuando el virus del herpes se reactiva se habla de una infección secundaria, en la que la calentura se hace visible. Las vesículas típicas del herpes pueden volver a salir en cualquier momento y en diferentes intervalos. Sin embargo, existe también la posibilidad de que el virus herpes se reactive sin presentar ningún síntoma patente. En los contagios suaves de herpes labial (herpes labialis), la cura se lleva a cabo de manera espontánea.

Complicaciones

Durante la evolución de la infección, si el agente patógeno responsable del herpes labial (herpes labialis) alcanza otras partes del organismo, puede producirse un empeoramiento. El herpes ocular, especialmente en la córnea (queratoconjuntivitis herpética), representa un tipo grave de la infección de herpes simple. Las consecuencias pueden ser el leucoma corneal (opacificación de la córnea) y la sensación de niebla y pueden causar desde trastornos visuales hasta ceguera.

El virus del herpes simple tipo I (VHS-I), principal responsable del herpes labial, puede llegar a ocasionar incluso una encefalitis. Tanto en adultos como en niños, la encefalitis aguda casi siempre está relacionada con VHS-I. Cuando la infección se empeora y alcanza la evolución secundaria, es común que aparezca una fase parecida a la gripe con dolor de cabeza y fiebre. A continuación, pueden surgir trastornos en el habla, parálisis, ataques epilépticos, e incluso coma. El 70% de los casos sin tratamiento de encefalitis por virus del herpes simple son mortales. En aquellos casos con tratamiento, el índice de mortalidad alcanza aún así el 20%.

En niños, la infección del agente patógeno del herpes labial puede evolucionar gravemente. El contagio del agente patógeno en neonatos puede acarrear los siguientes empeoramientos:

  • Infección generalizada: los niños muestran signos de enfermedad atípicos, parecidos a una sepsis. Los focos de infección en diversos órganos pueden provocar un letargo o un paro respiratorio, entre otros.
  • Infección herpética en piel, boca y ojos: aparecen alteraciones cutáneas, típicas de las infecciones de herpes simple, en la piel y en la boca. La córnea, la retina y la coroides del ojo están inflamadas.
  • Encefalitis: los niños manifiestan fiebre alta y algo de letargo, pueden caer en coma. Aparecen ataques epilépticos y la fontanela abombada.

En uno de cada cuatro recién nacidos, el virus del herpes simple tipo I (VHS-I), principal responsable del herpes labial, produce una infección de herpes simple. En el caso del herpes labial, el contagio de los niños acontece sobre todo tras el parto. Aquí, el bebé puede contagiarse por la madre, el padre o por el personal sanitario. Por lo contrario, en la mujer embarazada, sobre todo durante el parto, el herpes genital (herpes genitalis), también causado por el virus del herpes simple, puede representar un riesgo de infección para el bebé.