Hepatitis

Autor: Redacción Onmeda (28 de Julio de 2017)

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La hepatitis es una enfermedad del hígado que provoca su inflamación. La palabra hepatitis deriva de la palabra griega hépar (hígado) e -itis (inflamación). La inflamación del hígado puede provocar daños en las células del mismo reduciendo sus funciones. El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo humano y funciona como una especie de laboratorio central. Está involucrado en el metabolismo de los alimentos importantes y actua en el proceso de desintoxicación y eliminación de sustancias tóxicas para el orgamismo y residuos.

Las causas de la hepatitis pueden ser varias. Los virus, las bacterias o determinadoas parásitos pueden desencadenar una inflamación del hígado.

También ciertas enfermedades como la sarcoidosis o las enfermedades autoinmunes pueden ser responsables de la inflamación del hígado.

El consumo excesivo de alcohol o el abuso de determinados medicamentos, tóxicos y algunos productos químicos, también pueden provocar inflamación hepática.

Los virus pueden desencadenar una hepatitis llamada hepatitis viral. A continuación se mencionan cinco de los virus que con mayor frecuencia producen hepatitis (virus hepatotropos):

  • Virus de hepatitis A (VHA)
  • Virus de hepatitis B (VHB)
  • Virus de hepatitis C (VHC)
  • Virus de hepatitis D (VHD)
  • Virus de hepatitis E (VHE)

Según el virus que infecta el hígado el tipo de inflamación hepática se conoce como hepatitis A, B, C, D o E.

El virus de la hepatitis G pertenece al mismo grupo de virus que el virus de la hepatitis C, pero no se muestra como trastorno independiente.

Los síntomas de una inflamación del hígado, aunque son similares, tienen ciertas particularidades dependiendo del tipo de virus responsables de la inflamación. Una hepatitis generalmente comienza con síntomas inespecíficos como cansancio o sensación de presión en el abdomen superior derecho. Posteriormente, la clínica más característica es el color amarillento de la piel y parte de los ojos (ictericia).

La forma de transmisión es distinta según el tipo de virus: la hepatitis A y la hepatitis E se transmiten a través del contagio por contacto. El patógeno pasa a un nuevo organismo a través de las heces (materia fecal), los alimentos o la boca (vía oral). La hepatitis B y la hepatitis C, sin embargo, se transmite tanto a través de las relaciones sexuales como por la sangre (por ejemplo, transfusiones de sangre). La hepatitis D solo afecta a las personas que están infectadas de forma aguda o crónica con el virus de la hepatitis B.

Última revisión médica: Dra. Leticia del Olmo (28 de Julio de 2012)