Hematoma

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (10 de Febrero de 2016)

© Jupiterimages/iStockphoto

Un hematoma es una acumulación de sangre en el tejido corporal. La causa es una herida de los vasos sanguíneos. Cuanto más profunda sea la herida en el tejido, menos acusados serán los signos externos. Los hematomas que están relativamente cerca de la superficie de la piel muestran al poco tiempo la típica zona colorada. En algunos casos, sin embargo, pueden pasar algunos días hasta que el hematoma sea visible, que es cuando se denomina comúnmente “moratón”.

Por supuesto, la mayoría de las veces un hematoma no es solo la típica coloración de la piel. En muchos casos la zona afectada se hincha y duele.

Si un hematoma permanece un largo periodo de tiempo, puede “organizarse”, es decir alcanzar cierta fibrosis, y con ello mayor rigidez.

También son hematomas las acumulaciones de sangre en cavidades ya existentes. Estos los denominan los médicos con nombres concretos que referencian el lugar de la acumulación. Por hemartrosis, por ejemplo, se entiende que hay sangre en una articulación y si hablamos de hemotorax nos referimos a la zona pleural. En adelante, diferenciaremos los hematomas por su localización en el tejido:

  • Hematoma subcutáneo: directamente bajo la piel.
  • Hematoma intramuscular: dentro del tejido del músculo.
  • Hematoma perióstico: en el tejido óseo.

Los hematomas muy grandes y de rápida expansión deberían ser tratados médicamente, porque eso nos traduce un sangrado de una arteria o vena de mayor calibre. Heridas en los vasos grandes que no se perciban y no reciban por tanto tratamiento pueden llevar a un estado de shock que podría poner incluso la vida en peligro, por la elevada pérdida de sangre.

Si con el hematoma aparecen dolores fuertes o prolongados en el tiempo, deben descartarse antes las heridas añadidas o complicaciones como fracturas, articulaciones dañadas o infecciones.