Gota (hiperuricemia): Síntomas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Palestino Abdeljabbar (19 de Marzo de 2012)

¿Qué síntomas tiene la gota? La gota evoluciona en la primera fase sin síntomas. La llamada fase asintomática puede durar años o incluso décadas. Durante este tiempo el nivel de ácido úrico en la sangre aumenta primero y se produce la llamada hiperuricemia.

Ataque agudo de gota

Cuando en la gota la concentración de ácido úrico alcanza un valor crítico se forman cristales de ácido úrico que provocan síntomas repentinos, y surge un ataque de gota aguda, por lo general en los pies, o más precisamente en la articulación del dedo gordo del pie (conocida como gota del pie o podagra). La articulación se inflama, se vuelve roja súbitamente y se inflama. El contacto es extremadamente doloroso. Las víctimas sólo pueden pisar con el talón y muestran una característica cojera con brincos.

En alrededor del 90% de los ataques de gota se evidencia un aumento de la concentración de ácido úrico en la sangre. El ataque agudo de gota se produce, en la mayoría de los casos, por sorpresa en personas aparentemente sanas. Los factores desencadenantes son el exceso de comida rica en grasa, o el abuso del consumo de alcohol. El exceso de trabajo corporal puede también desencadenar estos síntomas de ataques de gota. También, haber padecido un traumatismo en esa articulación, haberse sometido a una cirugía en la zona afectada, la quimioterapia o seguir una dieta agresiva pueden desencadenar un episodio de gota.

En las primeras etapas de la gota, se puede también limitar sin tratamiento durante un período de alrededor de cuatro a ocho días: los síntomas desaparecen por sí mismos. Tras un ataque de gota aguda, por lo general, sigue una fase sin síntomas de entre un mes y un año de duración (la llamada fase intercrítica). Posteriormente, y si no se ha llevado a cabo ningún tratamiento para controlar la gota, pueden presentarse episodios crónicos de gota, con hinchazón persistente, dolor en una o varias articulaciones y rigidez.

Gota crónica

Si la gota no se detecta pronto o se trata insuficientemente se desarrollan síntomas permanentes (crónicos). Sin embargo, la gota crónica es rara. Los síntomas típicos son dolor constante y cambios permanentes que afectan cada vez más la función de la articulación. Una gota crónica puede causar depósitos de cristales de ácido úrico en los extremos de los tendones junto a las articulaciones (por ejemplo, en el codo, mano y pie), sin provocar síntomas repentinos. Entonces se producen los llamados nódulos de gota (denominados tofos), que son duros e indoloros, de tamaño de un centímetro normalmente (pero pueden ser mayores), y están directamente bajo la piel. Si se rompe el nódulo sale una masa blanca que consiste principalmente en ácido úrico. En algunos casos, los nódulos se forman fuera del área. Aparecen con frecuencia en el borde del cartílago de la oreja, y también en los párpados y aletas de la nariz.