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Glaucoma

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Elisa Ceresuela (27 de Abril de 2016)

© iStock

Dentro del término glaucoma se aúnan todas las enfermedades oculares (más de 60) que atrofian el nervio óptico y producen alteraciones en la visión con disminución del campo visual (pérdida del campo visual) y, si no hay tratamiento, ceguera. El glaucoma es una enfermedad que aún no tiene cura, aunque sí es tratable para aminorar los daños sobre la visión. No obstante, uno de cada diez afectados por glaucoma sufrirá pérdida de visión a pesar del tratamiento. Estas pérdidas son irrecuperables.

Alrededor de un 2% de la población sufre glaucoma. En España, hay aproximadamente un millón de personas con glaucoma, pero la mitad de ellas no lo sabe. Estos porcentajes de falta de diagnóstico son similares en el resto de países, por lo que al glaucoma se le conoce como la “ceguera silenciosa”. El riesgo aumenta considerablemente con la edad; así, hay más probabilidad de sufrirlo a partir de los 60 años. También la diabetes, la miopía, tener antecedentes familiares de glaucoma, ser afroamericano, la hipertensión ocular elevada y el uso prolongado de esteroides elevan las probabilidades de glaucoma.

El glaucoma no ofrece siempre síntomas de alarma, por lo que en muchas ocasiones se diagnostica cuando ya ha habido pérdida de visión. Para diagnosticar el glaucoma, el oftalmólogo debe realizar una serie de pruebas como la tonometría, la paquimetría, la gonioscopia, la campimetría y la oftalmoscopía.

A partir de los 40 años se recomienda un control regular de la presión intraocular, sobre todo, si existen factores de riesgo. Si la persona tiene algún factor de riesgo, el cribado habría que adelantarlo a los 35 años.

El glaucoma es la segunda causa de ceguera en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.

Hay diferentes formas de glaucoma:

El más frecuente es el glaucoma primario de ángulo abierto. Este tipo de glaucoma daña lenta e inexorablemente el nervio óptico, mientras que el afectado no nota ningún síntoma. Si se diagnostica precozmente, el tratamiento es muy sencillo y se puede tratar fácilmente con gotas oculares. Si fuera necesario, existe la opción de tratar este tipo de glaucoma con láser o cirugía.

Esta patología de la visión también se puede manifestar como un glaucoma de ángulo cerrado (glaucoma agudo). Este tipo de glaucoma requiere tratamiento inmediato. El ojo se endurece, adquiere un color rojizo intenso y el paciente sufrirá dolor y alteraciones en la visión que aparecen bruscamente. Si el tratamiento se aplica rápidamente existe una alta probabilidad de curación. Sin embargo, un glaucoma agudo sin tratamiento lleva a la ceguera.

Otras formas de glaucoma son el glaucoma congénito y el glaucoma secundario, en este último aparece el glaucoma como efecto de otras enfermedades del ojo o de otras enfermedades en general.