Gastritis

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (19 de Diciembre de 2016)

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¿Qué es la gastritis? La gastritis es una patología muy común, que se define como una inflamación de la mucosa gástrica. Se distingue una forma crónica y una forma aguda que puede cursar con o sin síntomas y cuya diferencia fundamental es el tiempo de duración del trastorno. Las gastritis se producen con mayor frecuencia en pacientes con edades avanzadas. Las causas pueden ser muy variadas.

Una gastritis aguda puede estar relacionada con, por ejemplo, una ingesta demasiado frecuente de fármacos analgésicos (como el ácido acetilsalicílico, por ejemplo) o antiinflamatorios (los denominados AINE), fumar, un excesivo consumo de alcohol o intoxicaciones alimentarias: en estos casos, un veneno determinado llega a las células del estómago y las daña. Sin embargo, también el estrés, tanto psicológico crónico como situaciones agudas de estrés orgánico, como sufrir un shoch pueden desencadenar en una gastritis.

La causa más común, con diferencia, de una gastritis crónica es una infección por la bacteria Helicobacter pylori (gastritis crónica del tipo B: alrededor del 85% de todas las gastritis crónicas). La mucosa gástrica también se puede inflamar de forma crónica por determinados fármacos o por el reflujo biliar del duodeno al estómago (gastritis crónica del tipo C o reactiva: alrededor del 10%). En raras ocasiones, la gastritis crónica tiene como causa un proceso autoinmune, en el que el sistema inmunitario produce anticuerpos contra el propio tejido corporal (gastritis crónica del tipo A: alrededor del 5%).

Hay que distinguir una gastritis de una gastropatía. En esta última hay un daño de la mucosa, ya sea por alcohol, un alimento, entre otros, con la conveniente regeneración posterior sin apenas reacción inflamatoria histológica. Es cuando existe esta inflamación histológica cuando podemos hablar de gastritis.

Las gastritis agudas se presentan de forma repentina y pueden causar síntomas tales como falta de apetito, náuseas, vómitos y dolor abdominal. Las gastritis crónicas a menudo no presentan ningún síntoma. Las posibles complicaciones severas de las gastritis son daños graves en la mucosa (úlceras), hemorragias gástricas y perforaciones estomacales. Estos casos requieren una atención médica inmediata.

Para diagnosticar una gastritis de forma segura, es necesario realizar una gastroscopia: el médico toma muestras de tejido de la mucosa gástrica y las examina. El diagnóstico precisa un estudio histológico y el hallazgo de signos de inflamación en el tejido.

El tratamiento para la gastritis depende del tipo y severidad de la inflamación: las medidas utilizadas van desde una dieta personalizada (es decir, no ingerir alimentos ni bebidas que puedan irritar al estómago y no ser bien toleradas), hasta evitar los factores etiológicos, pasando por la toma de medicamentos. Las gastritis agudas suelen resolverse rápidamente Por lo general, llevar un estilo de vida que cuide a la mucosa del estómago ayuda a aliviar las molestias de esta patología.