Fractura de hueso por fatiga

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (19 de Marzo de 2012)

La fractura de un hueso por fatiga es la consecuencia de una sobrecarga continuada sobre el hueso por una fuerza que, aunque no es suficiente para producir una fractura espontánea (una rotura aguda de hueso), acaba produciendo la fractura por fatiga por mantenerse a lo largo de un periodo de tiempo extenso.

Se pueden diferenciar dos clases de fracturas de un hueso relacionadas con fatiga:

  • La fractura por estrés, que se origina por una sobrecarga continua de los huesos sanos. Alrededor del 70% de este tipo de fracturas aparecen al realizar carreras y deportes de alto rendimiento.
  • La fractura por insuficiencia, que se origina por sobrecarga de los huesos enfermos. En este caso, la enfermedad correspondiente (por ejemplo, osteoporosis o artritis reumatoide) afecta a los huesos volviéndolos porosos y sensibles a la carga de peso normal.

Independientemente de la clase de fractura, esta dolencia desencadena los mismos síntomas, que se desarrollan de forma latente y solapada. Primero aparecen dolores que tienen que ver con la carga del hueso, a menudo acompañados de inflamaciones palpables o enrojecimientos visibles. El dolor no desaparece, al contrario, se sufre continuamente. Una fractura por fatiga, contrariamente a una producida por accidente óseo, no suele provocar la pérdida de funcionamiento de la parte afectada del cuerpo. La fractura por fatiga aparece principalmente en los huesos de las extremidades, piernas y pies, sobre todo, y en la zona del cinturón pelviano. Más rara vez en los huesos de la columna vertebral y en las costillas.

En caso de fractura por fatiga, el diagnóstico se realiza a través de una radiografía o una tomografía computarizada. Para mayor seguridad, también se puede realizar una tomografía por resonancia magnética o una gammagrafía ósea.

El tratamiento adecuado para la rotura por fatiga es aliviar el peso de la extremidad afectada y escayolarla si fuera preciso. Una fractura por estrés suele sanar en el plazo de seis a ocho semanas. Las fracturas por insuficiencia requieren un tratamiento de la causa que origina el defecto en el hueso.