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Fibromialgia: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (4 de Febrero de 2011)

En la fibromialgia el tratamiento aspira sobre todo a mitigar los síntomas. La fibromialgia se caracteriza por intensos dolores de larga duración, sobre todo en la musculatura y en las inserciones tendinosas. Por otro lado, pueden aparecer una serie de síntomas concomitantes como, por ejemplo, trastornos del sueño, cansancio, rigidez matutina o cefaleas. El tratamiento de la fibromialgia se realiza en tres pasos:

  • Tratamiento básico
  • Tratamiento secundario
  • Cuidados a largo plazo

El tratamiento básico abarca programas de formación de pacientes, tratamiento del dolor con terapias conductuales, entrenamiento cardiovascular adecuado a la resistencia del afectado (ejercicio físico de resistencia, como nadar, caminar, aqua-jogging (es decir, correr dentro del agua), eventualmente la ingesta de antidepresivos (sustancia activa: amitriptilina), así como el diagnóstico y tratamiento de otras enfermedades físicas y trastornos mentales. Estos métodos se aplican separadamente o combinados entre sí.

El efecto de los antidepresivos consiste en levantar el ánimo y relajar: pueden mejorar a corto plazo las molestias de la fibromialgia. En tal caso, resulta especialmente efectivo y casi sin efectos secundarios la toma del medicamento antes de ir a dormir, probablemente por la mejora del sueño nocturno.

El tratamiento secundario consiste esencialmente en kinesiterapia en combinación con métodos psicoterapéuticos. Puesto que el tratamiento consta de diferentes componentes, también se denomina terapia multimodal. Se recomienda cuando tras seis meses después de iniciado el tratamiento básico persisten molestias que limitan en gran medida la rutina diaria del paciente.

Si seis meses después del inicio del tratamiento secundario, las molestias siguen mermando la rutina diaria del paciente, se iniciarán unos cuidados a largo plazo. Estos aspiran a reforzar la responsabilidad del individuo y la actividad propia del paciente. En este caso, el programa de tratamiento debe estar adaptado especialmente al paciente, en cualquier caso, se recomienda consultar con el médico. Los posibles componentes de un tratamiento a largo plazo son:

  • Autogestión: continuar con el entrenamiento cardiovascular; entrenamiento funcional; superación del estrés.
  • Proseguir de forma ambulante con las terapias multimodales.
  • Repetición de una terapia multimodal.
  • Limitado en el tiempo: toma de antidepresivos, como fluoxetina, paroxetina o duloxetina.
  • Toma del analgésico tramadol o de la pregabalina, que se utiliza también en el tratamiento de los dolores neuropáticos y ataques epilépticos.
  • Limitado en el tiempo: hipnoterapia/imaginación guiada o escritura terapéutica.
  • Limitado en el tiempo: métodos terapéuticos físicos (balneoterapia, spas o termoterapia).
  • Limitado en el tiempo: el llamado método terapéutico complementario (homeopatía o alimentación vegetariana).
  • Ningún otro tratamiento específico.

Un tratamiento con relajantes musculares y antirreumáticos no se recomienda en caso de fibromialgia.

Desde hace algún tiempo existe la posibilidad de eliminar quirúrgicamente las adherencias en los puntos gatillo. Este tratamiento se basa en la hipótesis de que los puntos dolorosos son idénticos a determinados puntos de acupuntura y por ello, cuando se dañan, reflejan dolor en el cuerpo. Puesto que los resultados de dicho tratamiento no han sido suficientemente probados, no se recomienda este enfoque.