Estrabismo: Definición

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (31 de Octubre de 2013)

El término estrabismo hace referencia a un mal posicionamiento de los ojos. Uno de los dos ejes de los ojos se desvía de la posición paralela natural y cada uno queda dirigido hacia una dirección diferente. La desviación puede producirse en todas las direcciones. Sin embargo, la mayoría de las diferencias se dan en el eje horizontal. Esto conduce al estrabismo convergente o al estrabismo divergente.

En España, se estima que, al igual que en los países de su entorno, del 3 al 4% de la población sufre un mal posicionamiento del ojo; este no solo les afecta a nivel estético, sino que también supone un deterioro visual grave. Cuando el estrabismo aparece a una edad temprana, pueden desarrollarse problemas visuales permanentes (como por ejemplo la ambliopía, el ojo vago), por eso es muy importante tratar las deficiencias visuales de bebés y niños pequeños cuanto antes.

Existen clasificaciones atendiendo a la dirección de la desviación de la mirada, pudiendo así hablar de diferentes tipos de estrabismo.

Entre los diferentes tipos de estrabismo destacaremos los siguientes:

  • estrabismo latente (heteroforia)
  • estrabismo comitante
  • estrabismo paralítico
  • esotropía o endotropía, o estrabismo convergente
  • exotropía, o estrabismo divergente
  • hipertropía e hipotropía, desviación vertical de un ojo con respecto al otro

Estrabismo latente (heteroforia)

Generalmente, los músculos del ojo están en equilibrio entre sí, permitiendo que las impresiones visuales de los dos ojos se fusionen en una sola imagen. Se considera estrabismo latente (o heteroforia) a la alteración de este equilibrio. Sin embargo, la fusión de las imágenes de ambos ojos es capaz de compensar este trastorno. En este caso, la persona afectada solamente muestra signos de estrabismo bajo ciertas condiciones, como en estado de ebriedad o cuando se encuentra sometida a mucho estrés.

Aproximadamente, el 70% de la población mundial padece heteroforia de forma ocasional. Sin embargo, a pesar de sufrir ciertas desviaciones, el cerebro suele ser capaz de tolerar un pequeño desequilibrio muscular del ojo sin que se produzcan molestias. Solo el 10% de los afectados llega a presentar síntomas de estrabismo latente.

Estrabismo comitante

A diferencia de lo que ocurre con el estrabismo latente, en el caso de estrabismo comitante es imposible superar el desequilibrio existente entre los músculos de los ojos. Como resultado, los ejes visuales de ambos ojos no hacen referencia al mismo objeto. Aunque los ojos se mueven, el ángulo de los ejes sigue siendo el mismo. Esta forma de estrabismo se manifiesta, principalmente, en niños durante los dos primeros años de vida o incluso desde el nacimiento. Cerca del 4% de la población infantil se ve afectada por el estrabismo comitante.

Estrabismo paralítico

Cuando se produce un fallo en el funcionamiento de uno o más de los músculos externos del ojo, el resultado es un estrabismo repentino denominado estrabismo paralítico. Esta forma de estrabismo se manifiesta tanto en niños como en adultos. La gravedad del estrabismo paralítico varía dependiendo de la dirección del desvío.