Espina bífida (espalda abierta): Prevención

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (12 de Diciembre de 2016)

Una mujer embarazada, o que prevé un embarazo, puede prevenir la espina bífida del futuro bebé siguiendo un tratamiento de ácido fólico (vitamina B9). Es importante empezar a tomar el ácido fólico al menos tres meses antes de la concepción y seguir con el fármaco durante el primer trimestre del embarazo o todo lo que indique el médico.

En el ámbito internacional, como profilaxis general de los defectos del tubo neural como la espina bífida, se recomienda que las mujeres en edad reproductiva que deseen quedar embarazadas tomen 0,4 microgramos diarios de ácido fólico. Para las mujeres que ya estuvieron embarazadas con un niño con defecto del tubo neural o en cuyas familias haya casos de espina bífida, las dosis de ácido fólico son más altas.

Una madre que haya tenido un niño con espina bífida y quiera tener más hijos ha de tomar 4 miligramos diarios de ácido fólico durante el embarazo para prevenir la patología en el nuevo niño.

Los folatos también están presentes de forma natural en la alimentación (verduras de hoja verde oscura, como las espinacas y la lechuga), hígado, cereales enriquecidos y carne. No obstante, se absorbe mejor el ácido fólico que el organismo recibe a través de un suplemento farmacológico. Como los requerimientos de folatos son más altos durante el embarazo, el suplemento es imprescindible durante la gestación e idealmente unos tres meses antes de ella, ya que lo más probable es que cuando se cierre el tubo neural la mujer ni siquiera sepa que está embarazada y ha de tener los niveles de folatos a un nivel óptimo.

Según un estudio del Centro de Investigaciones sobre Anomalías Congénitas (CIAC), lo más aconsejable es que ambos miembros de la pareja, madre y padre, tomen ácido fólico preconcepcional para reducir los riesgos de que el bebé tenga algún defecto del tubo neural. De acuerdo con el citado trabajo, cuando los hombres también toman el ácido fólico meses antes de la concepción, hay menor riesgo de anomalías en el bebé.