Espina bífida (espalda abierta): Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (12 de Diciembre de 2016)

El diagnóstico de la espina bífida se obtiene normalmente durante el embarazo mediante una ecografía, pues la espina bífida ya puede apreciarse en la ecografía antes del nacimiento.

La espina bífida también puede detectarse mediante un análisis de sangre (triple screening) que puede realizarse en la semana 16 de embarazo. Así, cuando hay espina bífida la alfafetoproteína se eleva entre un 75 y un 80%. Con esta prueba es posible identificar el 80% de las fisuras de la columna vertebral.

Sin embargo, el diagnóstico prenatal no permite esclarecer completamente en qué medida afectará la espalda abierta al feto, incluso cuando se lleva a cabo una amniocentesis, ya que no ofrece un diagnóstico certero al cien por cien.

Una espina bífida muy acusada se puede diagnosticar tras el parto a partir del defecto apreciable. Para un ulterior diagnóstico de la espina bífida se recomiendan, entre otros, procedimientos por imágenes, como la radiografía, la tomografía computerizada, la ecografía y exploraciones del cerebro.

En los casos de espina bífida oculta, si no hay sintomatología evidente, el diagnóstico se suele hacer por casualidad, cuando al afectado se le realiza una radiografía en la zona por cualquier otro motivo. No obstante, conviene consultar al médico si nota alguna alteración en la espalda, como manchas, pigmentaciones diferentes de la piel, vellosidades, zonas abultadas o hundidas, dolor, entumecimiento en las piernas o en la espalda, problemas ortopédicos en espalda o extremidades o un cambio en el funcionamiento de la vejiga o los intestinos.