Espina bífida (espalda abierta): Causas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (12 de Diciembre de 2016)

Las causas de la espina bífida aún no están del todo claras. La malformación de la columna vertebral se produce entre la tercera y la cuarta semana de embarazo. Las causas de esta malformación parecen ser tanto factores genéticos como medioambientales.

La espina bífida se origina por un mal cierre embrionario del tubo neural. El tubo neural es un estadio temprano en el desarrollo del sistema nervioso central (esto es, del cerebro, la médula espinal y los tejidos que la rodean, como huesos, músculos o tejido conjuntivo). Se forma por la fusión del par de crestas neurales que se crean en ambos lados del canal neural alrededor del día embrionario 18. A partir de la sección inferior del tubo neural se desarrollan la médula espinal y la columna vertebral y, a partir de la sección superior, el cerebro y la bóveda craneal. La causa de la espina bífida es un mal cierre en la zona inferior de la columna vertebral, mientras que un mal cierre en la zona superior provoca una anencefalia.

Entre las causas de la espina bífida son muy importantes la deficiencia de ácido fólico (vitamina B9) o un trastorno del metabolismo del ácido fólico durante el embarazo. Asimismo, las mujeres que por la epilepsia toman antiepilépticos durante el embarazo, tienen un riesgo alrededor de un 1% mayor de que su bebé desarrolle una espina bífida. Una diabetes mellitus mal controlada de la futura madre en la fase inicial del embarazo también puede favorecer la aparición de la espina bífida en el feto. 

Hay cierta predisposición genética a padecer espina bífida, pero es necesario que haya una combinación determinada de varios genes.

Aunque la espina bífida no es hereditaria, cuando hay antecedentes familiares de defectos del tubo neural hay una mayor probabilidad de tener un hijo con espina bífida. Cuando ya se ha tenido un hijo con defectos del tubo neural el riesgo de que un nuevo hijo tenga alguno es del 5% (frente al 1-2% de riesgo en la población general). En el caso de que dos de los hijos hayan presentado algún defecto del tubo neural, el riesgo para el nuevo hijo sube al 10%.