Enfermedades de la piel frecuentes

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (24 de Agosto de 2015)

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Rosácea, urticaria, eczema o acné son enfermedades de la piel muy frecuentes que pueden provocar picazón, ardor, inflamación o enrojecimiento, entre otros síntomas. Así, las diferentes enfermedades de la piel pueden provocar muchas molestias, dolor, problemas psicológicos, al ser normalmente visibles, e incluso llegar a ser muy graves como en el caso del cáncer de piel, especialmente del melanoma.

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y cumple funciones importantes para el organismo, pues lo protege de las infecciones externas, ayuda a su regulación térmica, a percibir el calor, el frio o el dolor y lo protege de la pérdida excesiva de líquidos. Por estos motivos, es muy importante proteger y cuidar la piel a diario, con productos específicos para cada zona y tipo y siempre bajo recomendación médica especializada. Además si se sufre cualquier enfermedad en la piel o surge cualquier mancha o irregularidad en ella, se debe acudir al médico. Si es necesario éste le derivará al dermatólogo para un diagnóstico y tratamiento especializado.

Algunas de las enfermedades más frecuentes son las siguientes:

1. Rosácea

Es una de las principales enfermedades de la piel. De carácter inflamatorio y crónico, se presenta con eritema, vasos sanguíneos dilatados (telangiectasias), pápulas y pústulas similares al acné (aunque con ausencia de comedones) en mejillas, frente y nariz. En ocasiones afecta a los párpados, la conjuntiva y la córnea.

Es una patología frecuente, sobre todo entre los 30 y los 50 años y en personas con la piel clara. Los últimos datos de 2012 contabilizaban 4,2 millones de españoles afectados por la rosácea. Es más frecuente en el sexo femenino aunque los hombres suelen presentar formas más graves. Algunos factores como la luz solar intensa, las temperaturas extremas, el estrés, el alcohol, las bebidas calientes o las comidas picantes o el uso de corticoides tópicos pueden agravar la patología, aunque su causa no se conoce. Existen tratamientos antibióticos y fármacos tópicos, además de terapias con láser para eliminar o aliviar los síntomas de esta enfermedad de la piel.

2. Acné

El acné es una enfermedad crónica de los folículos pilosos y las glándulas sebáceas que se caracteriza por brotes de comedones, quistes, abscesos infectados e incluso cicatrices. Durante la adolescencia es un problema muy común, pues afecta a un 80% de los jóvenes entre 12 y 18 años, siendo más frecuente en los hombres, mientras que en la edad adulta es más prevalente en las mujeres, afectando aproximadamente a un 12%, mientras que en los hombres solo llega al 3%. Es más severo en los hombres que en las mujeres. No se conoce su etiología aunque sí algunos factores de riesgo para padecerlo como son los altos niveles de andrógenos, la menstruación, la predisposición genética, algunos fármacos (esteroides, estrógenos, litio, fenitoína…) o la contaminación de la piel por el Propionibacterium Acnes. Existe asimismo una correlación entre la severidad del acné y los episodios de estrés. Aunque clásicamente se ha señalado una alimentación rica en glúcidos o grasas, chocolate o nueces como factor de riesgo de acné, existe poca evidencia de la eficacia de la dieta en la mejora de un cuadro de acné.

3. Psoriasis

Es una enfermedad hereditaria y crónica de la piel catalogada como grave por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se manifiesta con placas rojas circunscritas cubiertas de escamas gruesas, secas, plateadas y adherentes. Es una patología cada vez más frecuente que afecta al 1,4 % de la población española. Una de las complicaciones asociadas a la psoriasis es la artritis psoriásica que desarrollan entre el 30% de los pacientes y que produce dolor e inflamación en las articulaciones. Aunque la predisposición genética se da en un 40% de los afectados, otros factores de riesgo son el estrés, el consumo de algunos medicamentos, sufrir lesiones en la piel, el clima, el tabaco, el alcohol o el sobrepeso.

4. Alopecia areata

La alopecia areata es un tipo de pérdida de cabello de causa desconocida, aunque se cree que es autoinmune. Se caracteriza por la presencia de áreas de alopecia delimitadas, redondas u ovaladas, en la cabeza y otras zonas del cuerpo. En un 20% de los casos influye la genética. El estrés y la ansiedad pueden ser factores desencadenantes. Más que síntomas físicos, supone un problema psicológico para quien la padece. Afecta por igual a hombres y mujeres. Su prevalencia es 1 de cada 1.000 personas. Aunque existen tratamientos ninguno puede asegurar su éxito totalmente.

5. Dermatitis atópica

La dermatitis atópica es un proceso inflamatorio de la piel caracterizado por excoriaciones y un fuerte picor que suele manifestarse en la cara y en las superficies flexoras del codo y la rodilla o también en manos, cuello, cuero cabelludo, pies y zona occipital. Afecta a ambos sexos por igual.

En España se estima que afecta alrededor del 10% de la población; puede aparecer ya en los primeros meses de vida. La genética (si la padece uno de los padres el hijo tiene un 50% de probabilidad de desarrollarla), y los cambios en el modo de vida (aumento de la higiene) en los países industrializados están detrás de que su prevalencia se haya triplicado en el mundo industrializado en los últimos 30 años. Para aliviar sus síntomas se recomienda utilizar ropa de algodón, evitar el sudor y el estrés y cuidar la alimentación y el sueño. Los corticoides son eficaces en el tratamiento farmacológico de la dermatitis, además de otros específicos.