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Enfermedad de Chagas

Autor: Redacción Onmeda (18 de Mayo de 2017)

© iStock

La enfermedad de Chagas es una de las enfermedades infecciosas existentes en América Latina, cuyo desencadenante es un diminuto parásito llamado trypanosoma cruzi. Comúnmente, la enfermedad también es denominada como tripanosomiasis americana. Según la Organizacíon Mundial de la Salud (OMS), en el mundo hay entre 6 y 7 millones de personas infectadas por el parásito trypanosoma cruzi, causante de la enfermedad de Chagas, que puede ser mortal. Se transmite a los seres humanos principalmente por las heces u orina de insectos triatomíneos conocidos como vinchucas o chinches. Los síntomas principales suelen ser lesiones cutáneas o hinchazón amoratada de un párpado, fiebre, dolor de cabeza, agrandamiento de ganglios linfáticos, palidez, dolores musculares, dificultad para respirar y dolor abdominal, entre otros.

La enfermedad de Chagas pertenece al grupo de las llamadas zoonosis, es decir, enfermedades que se pueden transmitir de los animales a los humanos y viceversa. El agente patógeno causante de esta enfermedad se encuentra tanto en humanos como en otros animales, ya sean domésticos o salvajes.

La principal fuente de transmisión de esta enfermedad son los redúvidos, insectos que se alimentan de la sangre humana y animal. La infección se puede producir bien porque depositen sobre la piel sus excrementos, que contienen el tripanosoma, e infecten una herida o bien porque entren en contacto directo o indirectamente con el agente patógeno y este penetre por las membranas mucosas, como sucedería en los siguientes casos:

  • Contagio por alimentos y bebidas contaminadas con los excrementos de esos insectos
  • Contagio de los niños durante su nacimiento a través de su madre infectada
  • Contagio por trasplante de órganos
  • Contagio por trasfusión de sangre

La enfermedad de Chagas se desarrolla con una serie de síntomas que tienen lugar en tres fases diferenciadas. En la primera, tras una reacción inicial localizada en el lugar por el que entró el agente patógeno, aparece la fase aguda, en la que se distinguen estos síntomas, entre otros: 

En la segunda fase de la enfermedad, denominada fase de latencia, los afectados no manifiestan síntoma alguno. Por último, en la fase crónica, se dan una serie de alteraciones en el cuerpo, entre las que se encuentran los trastornos cardíacos.

La enfermedad de Chagas afecta principalmente al corazón, el intestino y el cerebro. Para tratarla, es importante administrar antibióticos tan pronto como sea posible, ya que en la fase aguda aún se pueden destruir los parásitos presentes en la sangre y curar a la persona infectada.

Cuanto más tiempo permanezca una persona con la enfermedad, menor es la eficacia de los antibióticos, por lo que el tratamiento que se aplica se dirige a aliviar los síntomas existentes en ese momento.

No existe vacuna alguna que proteja contra el trypanosoma cruzi. Como método de prevención para evitar el contagio de la enfermedad, a la hora de viajar a las zonas por las que más se extiende esta, es importante protegerse de las picaduras de los insectos llevando ropas adecuadas y utilizando mosquiteras.

Definición

La enfermedad de Chagas (también llamada mal de Chagas y triponosomiasis americana) es una enfermedad infecciosa causada por el parásito trypanosoma cruzi, que se extiende principalmente por México, América Central y América del Sur. La transmisión del trypanosoma cruzi se produce, normalmente, a través de los redúvidos.

Dado que el trypanosoma cruzi se encuentra mayoritariamente en los animales, pero también puede infectar al ser humano, la enfermedad de Chagas es una de las llamadas zoonosis, es decir, es una enfermedad que se puede transmitir entre animales y seres humanos. Esta enfermedad debe su nombre al médico brasileño que la describió por primera vez en 1909, Carlos Chagas. Los estudios realizados en momias de las culturas precolombinas indican que en los pueblos indígenas de Latinoamérica ya había infecciones por este parásito.

Incidencia

La enfermedad de Chagas se manifiesta con mayor frecuencia en las zonas rurales de América Central y de América del Sur. Se estima que, en todo el mundo, hay cerca de 7 millones de personas están infectas con trypanosoma cruzi.

Originalmente, la presencia de la enfermedad de Chagas se limitaba al territorio latinoamericano. Sin embargo, hoy en día se da cada vez más en otras zonas del planeta. Se han encontrado casos de esta enfermedad en EE.UU., Canadá, varios países europeos como España y algunos países del Pacífico Occidental. La razón de esta creciente propagación de la enfermedad radica en el aumento de la movilidad de las personas. En EE.UU., por ejemplo, se estima que viven unas 300 000 personas infectadas.

Causas

Agente patógeno

El origen de la enfermedad de Chagas se encuentra en un agente patógeno concreto llamado trypanosoma cruzi. Este patógeno pertenece, al igual que otros tripanosomas, a la categoría de parásito y, originalmente, se hallaba solo en animales salvajes. Más tarde, se propagó también a los animales domésticos, como gatos y perros, aunque estos no enferman, y a los seres humanos.

Canales de infección

La enfermedad de Chagas suele transmitirse por medio de los redúvidos, una clase de insectos chupasangre que suelen ser más activos de noche y que durante el día se esconden en las grietas de las paredes y techos, y en los tejados. En el tracto digestivo de dichos insectos habita el parásito trypanosoma cruzi, que se transmite mediante los excrementos.

Un insecto infectado con este parásito puede transmitir tripanosomas durante toda su vida, que suele durar entre 10 y 12 meses. La forma de contagiarse de esta enfermedad, sin embargo, no siempre es por medio de la picadura de esta clase de insectos.

El parásito responsable de la enfermedad de Chagas, el trypanosoma cruzi, puede infectar tanto a seres humanos como a animales. Por eso, esta enfermedad pertenece a las llamadas zoonosis. Cuando los redúvidos pican a un ser humano para alimentarse de su sangre, depositan sus excrementos sobre la piel y, por ende, también los parásitos que pueden desencadenar la enfermedad de la siguiente manera:

  • los parásitos penetran en el cuerpo humano a través de la picadura, que la persona tiende además a rascarse, o de otras heridas cutáneas
  • a través de una infección por contacto directo o indirecto con una fuente infectada con ese parásito

En casos menos frecuentes, el contagio en personas puede producirse mediante alimentos y bebidas que contengan el parásito debido a que un redúvido haya entrado en contacto con ellos.

Además, la enfermedad de Chagas también se transmite, directa o indirectamente, de persona a persona. Por un lado, una mujer infectada que esté embarazada puede contagiarle la enfermedad al feto antes o durante el parto. Por otro, existe un riesgo de infección durante procesos como el trasplante de órganos y la transfusión de sangre. Para evitar el contagio por estas vías, en la mayoría de los bancos de sangre de Sudamérica se analiza la sangre de los donantes en busca de los correspondientes anticuerpos.

Período de incubación

En la enfermedad de Chagas, el período de incubación, o tiempo transcurrido entre la infección y la aparición de síntomas, es de entre 5 y 14 días en casos de transmisión por medio de la picadura de un redúvido. Si el contagio se hubiese producido por una transfusión de sangre, el período de incubación podría alcanzar las seis semanas.

Síntomas

La enfermedad de Chagas desencadena varios síntomas que aparecen a lo largo del proceso infeccioso y que se dividen en dos fases distintas, una aguda y una crónica. Entre ambas fases, la enfermedad se vuelve asintomática y, en determinadas circunstancias, puede permanecer años en estado latente.

Fase aguda

En esta primera fase, la enfermedad de Chagas provoca solo la aparición de síntomas leves o, incluso, puede llegar a no provocar ninguno. De hecho, la manifestación de alteraciones durante la fase aguda afecta solo a un tercio de las personas que acaban de infectarse, en especial en el caso de los niños. En dicha fase aguda, que suele empezar una o dos semanas después de la infección, el parásito trypanosoma cruzi entra en el torrente sanguíneo (proceso llamado parasitemia) y se extiende por todo el organismo.

Antes de que la enfermedad alcance la fase crónica, puede producirse una inflamación en el lugar por el que el agente patógeno penetró al organismo; esta manifestación típica de la infección se denomina chagoma y puede persistir hasta dos meses. Si el lugar de inoculación de dicho patógeno se encontrase en el ojo, se desencadenaría una conjuntivitis con inflamación de los párpados. Además, los ganglios linfáticos de alrededor se engrosarían. Al conjunto de estos tres síntomas se le conoce como síndrome de Romaña.

Cuando el parásito trypanosoma cruzi se propaga por el organismo humano desde su localización original en el cuerpo mediante el torrente circulatorio, infectando a otros tejidos en distintas partes, puede dar lugar a una amplia variedad de síntomas. Estos son algunos de los más comunes:

  • fiebre
  • disnea
  • diarrea
  • dolor abdominal
  • linfadenopatía (inflamación de los ganglios linfáticos)
  • edemas (retención de líquidos) en la cara y los pies

La fase aguda de la enfermedad de Chagas puede dar lugar a un agrandamiento del corazón. En algunos casos, puede aparecer inflamación en el cerebro, originando ataques espasmódicos. Los síntomas de la fase aguda remiten transcurridas cuatro semanas.

Fase de latencia

Antes de que la enfermedad de Chagas se vuelva crónica, los síntomas presentados en la fase aguda, por lo general, desaparecen. Este período de latencia sin síntomas entre la fase aguda y la crónica puede llegar a durar varios años (a veces hasta 20).

Cuando el sistema inmunológico se halla debilitado, por ejemplo como resultado de un contagio con VIH, la enfermedad de Chagas puede presentar síntomas agudos también durante la fase latente.

Fase crónica

Cuando la enfermedad de Chagas alcanza la fase crónica, pueden aparecer nuevos síntomas que se diferencian claramente de los de la fase aguda, ya que los parásitos que los originan ya prácticamente no se encuentran en la sangre, sino en el corazón y en el tejido muscular del tracto digestivo.

De todas formas, solo entre un 10 y un 20% de las personas que padecen la enfermedad de Chagas llega a desarrollar los síntomas crónicos asociados a la infección y entre los que se distinguen los siguientes:

La causa mayoritaria de estos síntomas es el desarrollo de una miocarditis crónica acompañada de un agrandamiento del corazón. Con frecuencia, en esta fase aguda tienen lugar ataques al corazón que provocan la muerte súbita del paciente. La enfermedad puede resultar mortal tanto directa como indirectamente por el desarrollo de una insuficiencia cardíaca crónica.

Además de causar alteraciones en el corazón, la enfermedad de Chagas también afecta a los órganos del aparato digestivo, produciéndose con frecuencia un agrandamiento, sobre todo, del esófago (megaesófago) y del intestino grueso (megacolon).

Diagnóstico

En la fase aguda de la enfermedad, generalmente es suficiente con realizar un análisis de sangre, ya que en ella se pueden detectar directamente los parásitos trypanosoma cruzi. En casos menos frecuentes, los parásitos se hallan en los ganglios linfáticos y es necesario obtener una muestra de tejido (biopsia). Si no fuese posible comprobar la presencia de parásitos directamente, se podrían detectar en el suero de la sangre.

En la fase crónica de la enfermedad, la presencia de parásitos en la sangre es escasa o nula. Por ello, es necesaria la utilización de otros métodos para la detección de esos parásitos, como por ejemplo el xenodiagnóstico. El xenodiagnóstico es un procedimiento que consiste en aislar en un laboratorio un insecto que sea portador natural del parásito, pero que no esté infectado con él. Entonces, se deja que dicho insecto pique al paciente y chupe su sangre para alimentarse. Tras cuatro semanas, se analiza el tracto digestivo del insecto en busca de los parásitos que debiera haber si la persona estuviese infectada.

Para determinar los efectos de la enfermedad de Chagas, se emplean los siguientes estudios:

  • para saber si la enfermedad va a afectar al cerebro, se puede realizar una tomografía computarizada (TC) o una tomografía por resonancia magnética (TRM)
  • para saber si se va a producir alguna alteración en el corazón, se puede realizar un ecocardiograma

Tratamiento

En la enfermedad de Chagas, el tratamiento aplicado en la fase aguda se centra en combatir los agentes patógenos, es decir, los parásitos trypanosoma cruzi. Para ello, está muy indicado el uso de antibióticos con principios activos como el nifurmitox y el benznidazol. Estos medicamentos destruyen los tripanosomas presentes en la sangre y se logra así curar la enfermedad durante la fase aguda de manera casi siempre exitosa.

Ambos fármacos se administran de manera oral. El tratamiento en el caso de esta enfermedad dura al menos siete semanas y, en ciertos casos, puede llegar hasta los tres meses. Debido a la toxicidad de estos medicamentos, es aconsejable acudir a un hospital y tratarse lo antes posible.

La eficacia del tratamiento antibiótico, sin embargo, depende de cómo de avanzada se encuentre la enfermedad de Chagas. En la fase crónica, ya no es posible curar la enfermedad combatiendo el agente patógeno, pues una vez que los parásitos ya han empezado a originar cambios en los músculos del corazón o del intestino, se vuelven resistentes a los antibióticos. Por tanto, en esta fase crónica el tratamiento se dirige a paliar los síntomas que se presenten.

Desarrollo de la enfermedad

En el desarrollo de la enfermedad de Chagas, resulta decisiva la rapidez con la que comienza la aplicación del tratamiento. Cuanto antes se administren los antibióticos para combatir los parásitos trypanosoma cruzi, mucho mejor, ya que en la fase aguda se puede llegar a eliminar de la sangre el 100% de los agentes patógenos y, en consecuencia, curar a la persona afectada.

Complicaciones

Si el tratamiento de la enfermedad de Chagas se aplicase demasiado tarde y el desarrollo de la infección provoca cambios en el corazón, el pronóstico no es favorable, ya que pueden tener lugar complicaciones muy graves como arritmias cardíacas, edemas pulmonares o embolias arteriales.

Las complicaciones que pueden aparecer en la fase aguda de la enfermedad están relacionadas, en principio, con encefalitis y miocarditis. En el caso de los niños, estas complicaciones pueden llegar a ser muy graves y causar la muerte. De hecho, la tasa de mortalidad durante la fase aguda en lactantes y niños pequeños es especialmente alta, y en algunas regiones se eleva al 10%.

Si la enfermedad de Chagas se desarrolla hasta volverse crónica, puede aparecer otro tipo de complicaciones como el agrandamiento del corazón y tromboembolias. Además del corazón, la enfermedad afecta en ocasiones a ciertas células nerviosas (células ganglionares) de los músculos del tracto digestivo, provocando daños en los nervios que a su vez originan alteraciones en los movimientos del intestino y, como resultado, las heces tienden a acumularse. Por su parte, los órganos digestivos, especialmente el intestino y el esófago, también se dilatan. Sin cirugía, estas complicaciones suelen conducir a la muerte por una perforación intestinal o una peritonitis.

Prevención

Para prevenir la enfermedad de Chagas, lo primero que hay que hacer es evitar en la medida de lo posible la picadura de los insectos vectores de dicha afección, como las chinches asesinas y otros redúvidos, que se alimentan de la sangre del cuerpo humano. Para ello y en países en los que la enfermedad está extendida, es importante protegerse de ellos llevando ropas adecuadas y utilizando mosquiteras.

En general, conviene combatir este tipo de insectos con insecticida. Además, para evitar que formen nidos en los techos y paredes de las casas, estos han de estar en buenas condiciones y sin grietas. También es recomendable atender al hecho del riesgo que suponen los animales domésticos infectados. Hay que recordar que no existe una vacuna de protección contra la enfermedad de Chagas.

 Fuentes:

  • Enfermedad de Chagas (American trypanosomiasis). Información online de la Organización Mundial de la Salud (OMS); marzo 2017.
  • Online-Informationen der Centers for Disease Control and Prevention: www.cdc.gov (Julio 2013)
  • Onmeda Internacional (Onmeda.de)