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Embolia

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Leticia del Olmo (19 de Marzo de 2012)

© Jupiterimages/iStockphoto

Una embolia se origina cuando un coágulo es transportado por la corriente sanguínea y bloquea bruscamente un vaso sanguíneo. Es lo que se denomina “émbolo”, que puede ser un coágulo sanguíneo o trombo, o estar formado por células tumorales, grasa, líquido amniótico o aire.

La embolia se diferencia de la trombosis en los siguientes puntos:

  • En una trombosis, el coágulo sanguíneo o trombo da lugar a la oclusión del vaso directamente en el lugar donde aparece, mientras que
  • La embolia no se produce en el lugar originario del émbolo. A partir de un trombo puede desarrollarse un émbolo si se desprende de su lugar de origen y es arrastrado por la corriente sanguínea (es lo que se denomina tromboembolia).

Una embolia puede afectar a las venas o a las arterias, o tener su origen en ambos vasos sanguíneos:

  • Si el émbolo se produce en la parte izquierda del corazón o en una arteria mayor, la embolia que origina se denomina embolia arterial. Si la oclusión del vaso afecta al cerebro estaremos hablando de una embolia cerebral; también puede afectar a un brazo, una pierna o a órganos del aparato digestivo o urinario (el intestino o los riñones, por ejemplo).
  • Si el émbolo se produce en una vena, se denomina embolia venosa y el émbolo producirá una oclusión en una arteria en el pulmón dando lugar a una embolia pulmonar.
  • La embolia paradójica es un caso especial: aquí el émbolo se origina en una vena pero no llega a la circulación pulmonar, sino que pasa del lado derecho al lado izquierdo del corazón a través de un orificio entre ambas aurículas del corazón, llegando a una arteria de la circulación ocluyéndola.

La causa más frecuente de una embolia pulmonar es una trombosis venosa en la pierna o la pelvis. En determinadas circunstancias (como por ejemplo en el caso de una fibrilación auricular), los coágulos sanguíneos (trombos) también puede originarse en el corazón y provocar la oclusión de una arteria. Según la arteria ocluida, provocará la falta de suministro sanguíneo a un órgano a extremidad produciendo una serie de signos y síntomas que permiten reconocer la embolia.

El tratamiento de una embolia venosa se dirige principalmente a deshacer el coágulo sanguíneo con anticoagulantes (heparina o acenocumarol), mientras que en el caso de la embolia arterial puede ser necesaria una operación quirúrgica. Como prevención, suelen recetarse medicamentos que diluyan la sangre.