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Dolor

Autor: Redacción Onmeda (17 de Octubre de 2017)

© iStock

El dolor es una sensación que es percibida por los sentidos y procesada por el sistema nervioso, similar a la forma de percibir el calor humano, el frío o el tacto. El dolor agudo es un signo de alarma, una indicación del organismo de que en ese momento algo no está funcionando correctamente o que algo está sucediendo fuera de los límites de la normalidad.

Naturalmente, si el dolor se prolonga durante mucho tiempo puede, sin embargo, perder su carácter de advertencia y convertirse en un síntoma patológico crónico. Incluso puede tomar el caracter de entidad independiente y, en este caso, se habla de dolor crónico.

En el caso de un dolor agudo, la causa suele ser fácilmente identificable y se puede tratar de forma específica. El límite temporal desde el cual se pasan de hablar de dolor agudo a dolor crónico es de seis meses. El dolor no siempre tiene una causa física. A veces se presentan cuadros de dolor en el curso de trastornos psicológicos (como la depresión), vinculados a factores psicológicos y que no tienen ninguna causa orgánica que lo justifique. Y, por otro lado, a la inversa, el dolor persistente puede conducir a la depresión.

Las típicas formas de dolor son las siguientes:

  • El dolor agudo ofrece señales al organismo de la existencia de un peligro grave, por ejemplo, una lesión de los tejidos. En un dolor agudo la causa suele ser claramente reconocible y puede ser tratada de forma específica.
  • Cuando el dolor se prolonga en el tiempo (dolor crónico) puede llegar a tomar un carácter de entidad independiente, un cuadro clínico propio. La causa clara normalmente no es identificable y, por tanto, no es tratable de forma específica. Este hecho podría explicarse porque los nervios permanecen enviando impulsos continuos de dolor al cerebro, aunque ya no haya estímulo. Es como si las células nerviosas hubieran desarrollado una especie de memoria del dolor. El plazo que se considera un dolor como crónico es de seis meses.
  • El dolor neuropático o neurológico (dolor de origen nervioso) se presenta cuando el tejido nervioso sufre daños, por ejemplo debido a enfermedades como la diabetes. Dependiendo de la causa, este daño puede afectar al sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) y a los nervios periféricos (aquellos que se encuentran exteriormente a este). Un ejemplo típico de dolor neuropático debido a una lesión de los nervios periféricos son los llamados dolores por miembro fantasma. Se produce bien por una amputación quirúrgica, o incluso accidental, en la que se han seccionado los nervios periféricos. El dolor neuropático cuya causa es alguna lesión ubicada en el sistema nervioso central, puede presentarse en enfermedades como la esclerosis múltiple (EM o tras un derrame cerebral o un infarto cerebral.
  • Dolor psicológico. En el curso de determinadas enfermedades de la mente (por ejemplo, depresión) algunos pacientes presentan cuadros de dolor que no tienen causa orgánica. La causa del dolor no se halla en el cuerpo, sino que es debida a factores psicológicos. También, puede ocurrir al contrario, el dolor persistente puede ser la cauda de una depresión o de cuadros de ansiedad o estrés.

Los tipos de dolor más frecuentes son los siguientes:


Última revisión médica: Dra. Cristina Martín (30 de Abril de 2012)