Dolor: Evolución

Autor: Redacción Onmeda (17 de Octubre de 2017)

El dolor puede tener un curso crónico. Mientras que el dolor agudo está relacionado con un suceso desencadenante y remite de nuevo una vez que se elimine la causa. El dolor crónico se suele prolongar varios meses y constituye un cuadro clínico propio. El dolor, en cierto modo, se ha convertido en una entidad independiente: los médicos utilizan para esto el concepto de cronificación del dolor.

El dolor crónico puede tener graves consecuencias a largo plazo. A menudo los pacientes que padecen un dolor crónico tardan mucho tiempo hasta que acuden al especialista adecuado y reciben el tratamiento adecuado. Los tratamientos fallidos y repetidos con frecuencia causan costos elevados y mucho sufrimiento a las personas afectadas. Una de las opciones de tratamiento para el dolor puede ser la cirugía. Sin embargo, muchos pacientes con dolor se someten a cirugías innecesariamente y esto puede llegar a incrementar el dolor. Además, la automedicación prolongada puede ser muy perjudicial para la salud de los pacientes.

Si un tratamiento para el dolor no es el adecuado y no resuelve el problema se puede ver muy afectada la calidad de vida de los pacientes. El dolor crónico suele ser un motivo de incapacidad y muchos pacientes reciben bajas médicas. La enfermedad y sus consecuencias causan en los afectados a menudo grandes sufrimientos, y suelen conducir a ansiedad y depresión.

Si hay un trastorno somatomorfo anterior, y no hay causas orgánicas del dolor crónico, esto causa desesperación a muchos de los afectados. El hecho de no haber en este caso una causa física que pueda explicar el grado del dolor existente, causa miedo. Una carga adicional es aquí que el afectado sea considerado por su entorno como un simulador.

Complicaciones

En el curso del dolor pueden ocurrir complicaciones: la conducta del dolor se define como las reacciones con las que una persona expresa su enfermedad (expresiones faciales, mímica, actitud precavida o reservada o consumo de calmantes para el dolor). Este comportamiento es útil en la medida en que sirve para reducir el dolor. Por otro lado precisamente este comportamiento también puede contribuir al dolor crónico: posturas mantenidas de evitación del dolor a largo plazo puede conducir a un debilitamiento de los músculos, y provocar que el movimiento se vuelva aún más doloroso. Y esto, a su vez, da lugar a una postura de evitación aún más rígida.

La medicación a largo plazo con analgésicos puede dar lugar a la aparición de efectos secundarios (por ejemplo, problemas de estómago). A veces, los analgésicos también pueden causar dolor por sí mismos (se conoce como dolor de cabeza provocado por analgésicos).

Además, el entorno a menudo reacciona con sensibilidad si el dolor de los afectados es visible para ellos - le prestan atención y le alivian, para evitarle movimientos o estados dolorosos. Esta preocupación por una parte beneficia al afectado, pero, por el contrario y sin proponérselo, "recompensan" al afectado librándole de deberes desagradables. Si muestra en cambio de comportamiento mostrando una disminución del dolor y vuelve a ser activo, este progreso es "castigado" porque ahora se suprime el apoyo que le estaban prestando.Esto es perjudicial porque puede inducir a que el enfermo quiera volver a su situación de "ventaja".