Diverticulosis (divertículos en el intestino): Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Palestino Abdeljabbar (19 de Marzo de 2012)

Si el médico ha detectado divertículos en el intestino, el tratamiento consiguiente se determinará teniendo en cuenta la posible existencia de dolores y si los divertículos ya están infectados, es decir, si existe una diverticulitis.

Tratamiento de la diverticulosis

Los divertículos asintomáticos descubiertos en el intestino por casualidad no necesitan un tratamiento especial. Tomar medidas que regulen las deposiciones puede ayudar a mejorar las molestias. Por eso, la mejor manera de tratar los divertículos en el intestino es un tratamiento combinado que se fundamente en una alimentación rica en fibra, abundante bebida y el suficiente ejercicio físico. Las fibras y la ingesta abundante de líquidos hacen que la cantidad de heces aumente y disminuya la presión en el intestino. El ejercicio físico favorece la actividad intestinal y con ello que las heces puedan ser mejor transportadas por el organismo. Así también disminuye la presión.

Normalmente, en el caso de una diverticulosis simple no es necesaria una operación quirúrgica en la que deban ser extirpadas grandes secciones del intestino. La operación puede ser necesaria solo cuando existen complicaciones, como una infección del divertículo (diverticulitis). En el caso de la diverticulitis, el tratamiento puede ser convencional (no operativo) y operativo. Los síntomas de la diverticulitis serán los que determinen exactamente el tipo de tratamiento.

En el caso de una diverticulitis ligera, la terapia convencional es el tratamiento con antibióticos. Adicionalmente pueden aplicarse espasmolíticos que apoyen al tratamiento de la diverticulitis y que alivien las molestias. Una diverticulitis aguda hace necesario el ingreso hospitalario. En ella se pueden reconocer a tiempo las posibles complicaciones y tratarlas según sea el caso. Para ello, el paciente es explorado en profundidad El tratamiento de elección suelen ser los antibióticos administrados de forma intravenosa. Sólo alrededor del 20% de los que padecen diverticulitis son tratados quirúrgicamente al no mejorar el cuadro con el tratamiento convencional. De todos estos pacientes, cerca del 70% tiene dolor e inflamación, y el resto presenta hemorragias, fístulas u obstrucción.

Diverticulitis y alimentación

La alimentación tiene un papel fundamental en el tratamiento de una diverticulitis. Mientras que en el caso de una diverticulosis se recomienda una dieta rica en fibras vegetales, en el caso de la diverticulitis en importante llevar una alimentación pobre en fibras. A veces, si se padece una diverticulitis ligera puede ser recomendable una alimentación artificial que pueda ser absorbida por el intestino delgado. Dado que el intestino está muy debilitado debido a la infección de diverticulitis, ingerir alimentos ricos en fibras vegetales puede resultar muy pesado. Un volumen de heces elevado, puede aumentar aún más las molestias del paciente. En el caso de una diverticulitis severa, el paciente no deberá ingerir alimentos, sino que recibirá los nutrientes de forma parenteral. Tras dos o tres días siguiendo esta dieta, el paciente de diverticulitis ligera las molestias deberían remitir. En ese momento, se recomienda volver a una alimentación natural.