Displasia infantil de cadera, luxación congénita de cadera

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (30 de Julio de 2011)

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La displasia infantil de cadera es, con una incidencia del 2 al 5 por cien, la malformación más frecuente en neonatos. Afecta a la articulación de la cadera y provoca con frecuencia su luxación. Afecta más a las niñas que a los niños.

La displasia infantil de cadera y la luxación congénita de cadera se dan sobre todo por una interacción de varios factores (internos y externos). Parece ser que lo favorece el hecho de que la articulación de la cadera sea aún poco rígida en la segunda mitad del embarazo. Entre las posibles causas para la formación de una displasia infantil de cadera y una luxación congénita de cadera se encuentran:

  • Falta de espacio en el útero. Los factores de riesgo al respecto son:
    • Primer embarazo (el 60% de las luxaciones de cadera aparecen en los primogénitos).
    • Presentación de nalgas (el 50% de las luxaciones de cadera se dan en partos de nalgas).
    • Poca cantidad de líquido amniótico (el llamado oligohidramnios, es decir, menos de 200-500 ml de líquido amniótico).
    • Presión arterial alta de las madres durante el embarazo.
  • Las hormonas que circulan en la sangre durante el embarazo y que se ocupan de que el cinturón pélvico de la madre esté relajado: estas hormonas también actúan (en fetos femeninos) en la cápsula articular, por lo que la cadera del bebé está flácida y tiende a la luxación.
  • Predisposición genética.
  • Extensión precoz y frecuente de la cadera en el bebé que afecta negativamente a la maduración de la cadera aún inmadura en el parto (por ejemplo, por una posición en decúbito abdominal (boca abajo) o por transportarlos atados a una tabla como es tradición en algunos pueblos).

En el parto, la displasia infantil de cadera y la luxación congénita de cadera pueden mostrar solo ligeros síntomas, pero también pueden ser clínicamente visibles. El primer indicio de una displasia infantil de cadera en un recién nacido suele ser inicialmente una articulación inestable. Esta se reubica en el 80% de los casos y la cadera se sigue desarrollando de forma normal.

Si la inestabilidad persiste o si la displasia o luxación empeoran, es importante iniciar un tratamiento precoz para evitar daños. El tratamiento dependerá de la edad del niño y de la gravedad de la malformación: las medidas empleadas contra la displasia infantil o luxación congénita de cadera abarcan desde un arnés hasta ejercicios de fisioterapia e incluso una operación.

Para evitar que la displasia infantil de cadera y la luxación congénita de cadera se desarrolle tras el parto se aconsejan las siguientes medidas:

  • Llevar al bebé en un portabebés tradicional.
  • Envolver al bebé (por ejemplo, al ponerle el pañal) de modo que su cadera esté doblada.
  • No colocarlo demasiado pronto ni con demasiada frecuencia en la posición decúbito abdominal.