Displasia infantil de cadera, luxación congénita de cadera: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (30 de Julio de 2011)

En una displasia infantil de cadera y luxación congénita de cadera el tratamiento dependerá de lo marcados que estén los síntomas y de la edad del niño en el momento del diagnóstico. El tratamiento será mucho más sencillo cuanto más joven sea el bebé.

A menudo, no es necesario ningún tratamiento en caso de inestabilidad congénita de la articulación de la cadera, es decir, en un estadio precoz de la displasia y de la luxación de cadera: si el desarrollo del movimiento evoluciona normalmente, la inestabilidad retrocede por sí sola en cuatro de cada cinco casos en un plazo de dos meses. Usted puede favorecer esta curación espontánea si envuelve a su niño de modo que la cadera esté flexionada, lo lleva en un portabebés tradicional y evita así un estiramiento precoz de sus caderas (no coloque continuamente a su hijo boca abajo).

Si la displasia infantil de cadera y la luxación congénita de cadera persisten más allá de la segunda a la cuarta semana de vida, es adecuado un tratamiento con un arnés. Cuando el bebé ya no puede abducir (separar) las piernas y la musculatura se ha acortado, el tratamiento consistirá en unos ejercicios para relajar los músculos (fisioterapia). A continuación, se desplaza la cabeza femoral de nuevo en el acetábulo, lo que puede hacerse manualmente o con ayuda de vendajes o equipo técnico (arnés de Pavlik, aparato de extensión-reposición). A continuación, debe procurarse que la cabeza femoral no se salga de nuevo del acetábulo. Para ello también pueden usarse vendajes o entablillados. En caso de inestabilidad puede ser necesario escayolar la articulación provisionalmente para que repose.

El tratamiento no quirúrgico de la displasia y la luxación infantil de cadera casi siempre tiene éxito el primer año de vida. Si tras el tratamiento sigue existiendo una ligera displasia de cadera, esta también puede curarse espontáneamente. Lo mismo vale para una displasia descubierta tardíamente pero en la que todavía no se da ninguna desalineación articular.

Si el diagnóstico no tiene lugar o se establece tarde, o el estado empeora a pesar del tratamiento, la articulación de la cadera puede seguir alterándose. A menudo es necesaria una intervención quirúrgica para el tratamiento de la displasia infantil de cadera y la luxación congénita de cadera: solo así pueden eliminarse las limitaciones en el movimiento y los dolores e impedir que la articulación siga destruyéndose.