Dispepsia

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (29 de Marzo de 2016)

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La dispepsia es un trastorno frecuente del estómago que se caracteriza principalmente por la presencia de molestias en la parte superior del abdomen. Suele manifestarse con pesadez, presión, ardor de estómago, gases, náuseas o vómitos. Se clasifica en dos tipos, según las causas que la producen: dispepsia orgánica y dispepsia funcional.

Así, la dispepsia orgánica puede ocasionarse debido a problemas o enfermedades gástricas (úlceras, cáncer gástrico…), duodenales (lesiones obstructivas…), esofágicas (ERGE, cáncer de esófago…), enfermedades biliares, pancreáticas, metabólicas como diabetes, hipertiroidismo o hipotiroidismo y por la toma de algunos medicamentos (antibióticos, estrógenos, antiinflamatorios…).

La dispepsia funcional se diagnostica cuando no hay una causa orgánica para justificar los síntomas. Los problemas psicológicos (estrés, ansiedad…) podrían ser un posible desencadenante de este tipo de dispepsia.

El diagnóstico correcto de la dispepsia se establece, en primer lugar, mediante la historia clínica, así como mediante una exploración exhaustiva. Para descartar otras enfermedades digestivas (del estómago, el esófago, el intestino…) normalmente, el paciente con dispepsia debe realizar un análisis de sangre y una gastroscopia.

Estructura del estómago

El objetivo principal del tratamiento de la dispepsia es eliminar las molestias. Habitualmente se puede lograr con un cambio en la dieta y una alimentación equilibrada. Se recomienda hacer comidas pequeñas regularmente y masticar bien, reducir los alimentos ricos en grasas y evitar el alcohol y el tabaco. Los medicamentos y la psicoterapia también pueden servir de ayuda.



El pronóstico de la dispepsia es positivo. Ciertamente la dispepsia es muy frecuente, la mayoría de las veces es ocasionada por procesos orgánicos benignos, con buen pronóstico, y, con frecuencia es funcional ( más del 60% de los casos), sin riesgo, aunque con mucha tendencia a la cronicidad. En raras ocasiones está originada por enfermedades graves con mal pronóstico