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Diabetes: Causas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (11 de Noviembre de 2016)

La diabetes está ocasionada por múltiples causas y estas dependen del tipo de patología. Las dos formas principales de diabetes mellitus (diabetes mellitus tipo 1 y diabetes mellitus tipo 2) tienen causas muy diferentes.

Diabetes mellitus tipo 1

Aproximadamente el 5% de los pacientes diabéticos sufren diabetes mellitus tipo 1. Dado que la patología tipo 1 suele empezar a una edad joven, también se denomina diabetes juvenil. La mayoría de los casos de diabetes tipo 1 están causados por una destrucción autoinmune de las células beta pancreáticas. Sólo en una minoría la causa de la diabetes tipo 1 se desconoce (diabetes idiopática). Así la DM1 se divide en tipo 1A o autoinmune y tipo 1B o idiopática.

La DM1A es una enfermedad autoinmune con destrucción de las células beta pancreáticas. En la DM1B se produce la destrucción celular beta sin que se acompañe de datos de autoinmunidad ni susceptibilidad genética.

Factores hereditarios

Hay múltiples genes asociados a un mayor riesgo de DM1A. Los determinantes más importantes son genes localizados en el complejo mayor de la histocompatibilidad (HLA) en el cromosoma 6p. La clase II contiene genes que influyen en la respuesta inmunitaria de sus glóbulos blancos, uniéndose a los antígenos que serán presentados a los linfocitos T activados y los macrófagos. Más del 90% de los DM1A se asocian a HLA DR3-DQ2 o HLA DR4-DQB1. El riesgo de desarrollar diabetes está aumentado en familiares de personas afectas. No obstante, muchas personas son portadoras de esta información genética y no enferman de diabetes.

Así, mientras que el riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 1 sin historia familiar previa se estima en el 0,4%, este aumenta al 1-4% en hijo de madre afecta, al 3-8% en hijo de padre afecto y al 30% cuando ambos progenitores son diabéticos tipo 1. El riesgo de que los hermanos enfermen depende de la similitud de sus antígenos HLA. Puede ser del 3-6% para un hermano no gemelo de otro afecto, aumentando al 8% en caso de gemelos dicigóticos y, en el caso de gemelos monocigóticos, de un 30% a los 10 años del diagnóstico del primer gemelo y del 65% de haber desarrollado ambos la enfermedad a los 60 años.

Factores inmunológicos y ambientales

Los diabéticos tipo 1A presentan anticuerpos contra las células del islote (ICA) y anticuerpos antiinsulina (AAI), entre otros. Además, la DM1 se asocia a otras enfermedades autoinmunes con mayor frecuencia que en la población general, como el hipotiroidismo primario autoinmune (30% de hipotiroidismo en pacientes con DM1, frente al 1% en población general) o enfermedad celíaca (4-9% en DM1 frente al 1% en población general).

Los expertos presuponen que, además de las predisposiciones genéticas, determinadas infecciones víricas también pueden contribuir a la irrupción de la diabetes mellitus tipo 1. Los virus a los que se ha implicado son los virus de la rubeola, la parotiditis, citomegalovirus, enterovirus y virus Coxackie B4.

Junto con las infecciones víricas también se habla de otros factores ambientales como estímulos para desencadenar una reacción autoinmune en personas con predisposición genética. Entre estos factores podemos señalar antecedentes obstétricos (la edad materna mayor de 25 años, preeclampsia, enfermedad neonatal respiratoria, o la protección que proporciona el bajo peso al nacer), la dieta (como la exposición temprana a cereales o el déficit de vitamina D).

Hasta este momento se desconoce el antígeno que pone en marcha la respuesta autoinmune y desarrolla la destrucción de las células beta en sujetos con susceptibilidad genética.

La conjunción de los factores genéticos y los ambientales provoca que el sistema inmunológico de los DM 1A produzca anticuerpos contra su propio cuerpo, contra las células insulares del páncreas. Estos anticuerpos antiislotes (ICA), presentes hasta en un 80% de los casos de diabetes tipo 1, destruyen poco a poco las células productoras de insulina. La diabetes mellitus tipo 1 se caracteriza finalmente por una falta absoluta de insulina. La administración de insulina es el único tratamiento para aliviar los síntomas y prevenir las complicaciones.

Las molestias típicas de la diabetes mellitus tipo 1 no se manifiestan hasta que ha desaparecido, aproximadamente, el 80% de las células productoras de insulina (células insulares). Entre el principio de la enfermedad y la aparición de los primeros síntomas pueden pasar semanas, meses o incluso años.

Al principio, mediante el tratamiento con medicamentos que frenan el sistema inmunitario (inmunosupresores), podría producirse una regeneración temporal de las células beta. Los médicos hablan de una fase de remisión. Pero esta recuperación solo es pasajera. La diabetes mellitus tipo 1 avanza hasta que finalmente se destruyen todas las células productoras de insulina y el páncreas ya no es capaz de producir insulina.

Diabetes mellitus tipo 2

Las causas de la diabetes mellitus tipo 2 son distintas a las del tipo 1. Intervienen diversos trastornos de la producción de insulina en el páncreas y, sobre todo, del efecto de la insulina en las células. Así, en cada paciente con diabetes tipo 2 se combinan en distinta proporción dos fenómenos. El primero es un déficit relativo de insulina. La producción de insulina, afectada en la diabetes mellitus tipo 2, no puede amortiguar las fluctuaciones del nivel de glucosa en la sangre que originan los alimentos. Después de una comida el páncreas no libera suficiente insulina. Las consecuencias son niveles de azúcar en la sangre demasiado altos después de comer. La expresión médica es hiperglucemia postprandial.

El segundo fenómeno consiste en que en el caso de la diabetes tipo 2 las células no reaccionan o no lo hacen suficientemente a la hormona insulina del propio cuerpo. Se trata de la denominada resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina puede ser la consecuencia de un excesivo aporte alimenticio, que causa altos niveles de glucosa en sangre con demasiada frecuencia. Como consecuencia de la alta concentración de glucosa en la sangre se produce un aumento del nivel de insulina. Como reacción a esta subida, baja el número de receptores de insulina en las células corporales y estas se vuelven menos sensibles. Esto hará que las células capten menos glucosa de la sangre, manteniéndose altos los niveles de la misma y cerrando así un círculo vicioso.

A pesar de que el páncreas puede producir insulina y pasarla a la sangre, debido a la resistencia a la insulina de la diabetes mellitus tipo 2, esta cantidad ya no es suficiente para reducir el nivel de glucosa en la sangre. Se desarrolla la denominada falta relativa de insulina. Sí que hay insulina, pero las células no reaccionan suficientemente a la misma.

Para mantener bajo el nivel de glucosa en la sangre, el páncreas trabaja a toda marcha para producir aún más insulina. En este momento las células insulares se sobrecargan tanto que con el paso de los años acaban agotadas.

En Europa la diabetes mellitus tipo 2 es muy frecuente debido a los hábitos alimentarios no saludables. Más del 80% de los diabéticos tipo 2 tiene sobrepeso, siendo la obesidad el factor de riesgo decisivo para la aparición de esta forma de diabetes mellitus.

La mayoría de los enfermos con diabetes mellitus tipo 2 muestran cambios físicos que se incluyen en el denominado síndrome metabólico o síndrome del bienestar. Entre estos factores se encuentran los siguientes:

  • Obesidad, sobre todo con aumento de la circunferencia abdominal
  • Trastornos del metabolismo lipídico
  • Hipertensión
  • Metabolismo glucémico dañado (primero intolerancia a la glucosa, luego diabetes mellitus tipo 2)

La predisposición genética también es importante. Los niños que tienen uno de los progenitores con diabetes mellitus tipo 2, tienen aumentada la probabilidad de desarrollarla (sin embargo, este factor genético es complejo y no claramente definido, herencia poligénica multifactorial). El riesgo en los gemelos monocigóticos es del 70 al 90%.

Otras formas de diabetes

La LADA (diabetes autoinmune latente en adultos) es otra forma de diabetes tipo 1 que no aparece hasta la edad adulta. De forma parecida a la diabetes mellitus tipo 1, hay una falta absoluta de insulina, esto es, las células insulares del páncreas no producen insulina en absoluto o no la producen en cantidad suficiente. Además, en la LADA hay anticuerpos en la sangre que demuestran que el sistema inmunológico ataca a las células insulares. Al principio muchas personas afectadas, igual que con la diabetes tipo 2, no dependen de la insulina desde fuera. Se trata de una diabetes que inmunológica y genéticamente se asimila a la DM tipo 1 y metabólicamente es parecida a la DM tipo 2.

Si aparece una diabetes por falta de insulina en una persona adulta menor de 25 años, sin sobrepeso ni claros antecedentes familiares de diabetes, puede tratarse de LADA. Si la persona afectada tiene mucho sobrepeso, también puede tratarse de uno de los casos de diabetes tipo 2 temprana, situación está con una incidencia cada vez mayor.

MODY (diabetes durante la madurez de los jóvenes)

La MODY (diabetes durante la madurez de los jóvenes) es otra forma especial de la diabetes mellitus ocasionada por un defecto genético hereditario (con un modelo de herencia autosómico dominante) de las células insulares productoras de insulina. La enfermedad se manifiesta en la infancia o en la juventud en personas con un peso normal y afecta a un 1% de todos los diabéticos. Hasta el momento, se conocen seis variantes de MODY con una evolución distinta según el cromosoma afectado (el cromosoma 12, el más frecuente, el 7 o el 20, entre otros). Si se sospecha de diabetes MODY, el diagnóstico puede confirmarse con un análisis genético.

Diabetes por daños del páncreas

La diabetes mellitus también puede aparecer cuando el páncreas está dañado (esto a veces se denomina diabetes pancreopriva). Si la función del órgano falla parcial o totalmente, este ya no produce suficiente insulina, en cuyo caso es imprescindible el tratamiento con insulina.

Entre las causas de un fallo completo del páncreas encontramos:

Diabetes gestacional

Aunque en ocasiones el nivel de glucosa en sangre es anormalmente elevado durante el embarazo es denominado diabetes gestacional, en sentido estricto la diabetes gestacional es la diabetes que comienza o se diagnostica por vez primera en el embarazo.

Es la complicación más frecuente en gestantes. Su frecuencia es variable según los distintos estudios, poblaciones y criterios diagnósticos utilizados, afectando, en torno al 10% de los embarazos. Normalmente esta forma de diabetes mellitus remite tras el parto. No obstante, las mujeres afectadas tienen un riesgo superior de desarrollar una diabetes tipo 2 (el 30% en los 5 a 10 años siguientes y el 60% a los 15 años). El riesgo de volver a desarrollar una diabetes en el próximo embarazo es del 50%, aproximadamente.

Los niveles de glucosa en sangre elevados durante el embarazo conllevan un alto riesgo de complicaciones obstétricas (por ejemplo, aborto espontáneo) y perinatales. Además, estudios recientes han sugerido un ligero incremento de malformaciones congénitas en el bebé. Por eso el médico debe tratar la diabetes gestacional con un cuidado especial, normalmente con insulina, pues los antidiabéticos orales están contraindicados en el embarazo.