Depresión: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda (5 de Octubre de 2017)

En una depresión el tratamiento discurre normalmente en dos niveles. Por una parte, el tratamiento suele ser médico, en el que se utilizan sobre todo medicamentos, pero también otros métodos como, por ejemplo, la privación del sueño y la terapia lumínica o helioterapia, esta última muy útil contra las depresiones de invierno, y por otro lado, el tratamiento psicoterapéutico. La combinación de ambos enfoques permite a menudo, superar fácilmente una depresión. Esta terapia combinada puede ayudar en depresiones porque los trastornos anímicos se deben a causas biológicas y psicológicas. Las medidas que se aplicarán en cada depresión dependerán de las circunstancias individuales de la enfermedad y de los deseos personales del afectado.

Terapia farmacológica

En una depresión son especialmente importantes para el tratamiento médico los llamados antidepresivos. Estos medicamentos influyen en el equilibrio de los mensajeros químicos del cerebro. Suelen tener efecto a las dos o tres semanas, si bien inicialmente provocan intensos efectos secundarios (por ejemplo, mayor cansancio, náuseas). Solo tras este tiempo se podrá averiguar si el medicamento administrado es efectivo contra la depresión. Si no fuera el caso o los efectos secundarios no desaparecen transcurridas las primeras dos o tres semanas, se recomienda un tratamiento con otro antidepresivo. Si los síntomas de la depresión han desaparecido, se deberá seguir tomando antidepresivos durante un tiempo para evitar recaídas (recidivas) (es lo que se llama la terapia de mantenimiento). No obstante, después de dejar de tomar medicamentos, la depresión puede volver a aparecer (la llamada depresión recidivante).

ISRS e IRSN

En una depresión con o sin síntomas de angustia se recetan con frecuencia inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) como el citalopram, la fluoxetina , o bien inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina y la noradrenalina (IRSN) como la venlafaxina. Estos medicamentos inhiben específicamente la recaptación de los mensajeros químicos del cerebro, la serotonina o la serotonina y la noradrenalina en las células nerviosas, por lo que los mensajeros químicos pueden ejercer durante más tiempo su efecto positivo en el cerebro. Esto alegra el estado de ánimo y mitiga los miedos. Los posibles pero inusuales efectos secundarios del tratamiento son molestias cardiovasculares, cefaleas, náuseas y problemas de estreñimiento.

Si, una vez que han desaparecido los síntomas de la depresión, se continúa durante algo más de tiempo el tratamiento con IRSN (terapia de mantenimiento a largo plazo) es improbable una recidiva. Hay que asegurarse de que durante el tratamiento con medicamentos no se ingiere al mismo tiempo IRSN y preparados de triptano (por ejemplo, medicamentos contra la migraña).

Otros antidepresivos

En una depresión, además de los ISRS y los IRSN, también hay otros medicamentos que entran dentro del grupo de los antidepresivos.

Entre estos antidepresivos están los llamados inhibidores de la monoaminoxidasa (IMAO), como la moclobemida y los antidepresivos tricíclicos y tetracíclicos como la doxepina:

  • Los inhibidores de la monoaminoxidasa (IMAO) impiden la disminución de determinados mensajeros químicos (son la monoamina la dopamina, la adrenalina, la noradrenalina y la serotonina). Gracias a dichos medicamentos, estos mensajeros químicos están presentes en altas concentraciones, mitigando así sentimientos de miedo y depresión.
  • Los antidepresivos tricíclicos y tetracíclicos anulan estados de ansiedad y tranquilizan. Estos medicamentos influyen en la concentración de los mensajeros químicos del cerebro inhibiendo su absorción en las células nerviosas. De este modo, se dispone de una mayor concentración de estos neurotransmisores para la transmisión entre las células nerviosas.

Benzodiacepina

Puesto que los antidepresivos administrados en una depresión no actúan inmediatamente, es posible que el médico también prescriba otros medicamentos para superar este tiempo: las llamadas benzodiacepinas. Estos medicamentos relajan y favorecen el sueño.

Terapia psicológica

En una depresión, además del tratamiento con medicamentos, una psicoterapia puede contribuir a superar la enfermedad. Uno de los objetivos del tratamiento psicoterapéutico consiste en debilitar las conductas y estructuras mentales depresivas y sustituirlas por otras positivas:

Para luchar contra la pérdida de interés y de actividad, típica de las depresiones y la falta de experiencias positivas que la acompañan, el terapeuta elaborará con el paciente una estructura diaria activa. Entre estas acciones se encuentra la realización de actividades agradables en el día a día. Una rutina diaria regular y activa es de gran ayuda en caso de depresiones: permite reducir las actitudes de aislamiento. Se puede acumular nuevamente experiencias positivas y redescubrir intereses perdidos.

Si se padece de depresión, al principio de la terapia es probable que al paciente le cueste configurar su vida más activamente. Con el tiempo sentirá que esta activación alegra su estado de ánimo. Para restablecer también relaciones amistosas en el entorno social, se emplean ejercicios de comunicación y juegos de rol en los que se puede practicar la relación positiva con otras personas (entrenamiento en habilidades sociales).

Otro punto al que se aplica la terapia psicoterapéutica es el pensamiento negativo típico de las depresiones. Este se manifiesta, por ejemplo, a través de una visión negativa del mundo, por el desprecio de uno mismo o las dudas sobre uno mismo. Con ayuda de la psicoterapia se puede poner de relieve las opiniones que subyacen en esta forma de pensar y determinar si coinciden con la realidad. Entonces se puede comprobar cómo actúan estas opiniones en el propio bienestar. A continuación, se desarrollan junto con el terapeuta modos de pensar realistas que actúen contra las estructuras mentales depresivas y ofrezcan una salida a la depresión.

Si se padece de una depresión especialmente grave, puede resultar útil seguir un tratamiento en una clínica (terapia hospitalaria). Contra las depresiones ligeras o moderadas suele ser suficiente con una psicoterapia ambulatoria.

Cuando desaparecen los síntomas agudos de la depresión, puede ser útil llegar más al fondo de las causas de la depresión en un tratamiento de psicología analítica. Aquí se trabajan, junto con un terapeuta, vivencias de la infancia y juventud y se conversa sobre los trastornos en las relaciones sociales actuales.