Depresión: Causas

Autor: Redacción Onmeda (5 de Octubre de 2017)

¿Cuáles son las causas de la depresión? Las causas de una depresión no siempre están claras y no se puede explicar claramente por qué se desarrolla una depresión y es que, las posibles causas de la formación de depresiones son muy variadas. Algunas personas son más propensas a padecer depresión que otras. Esta mayor predisposición a la depresión está condicionada por la interacción de diferentes causas biológicas y psíquicas.

Especialmente cuando hay una mayor tendencia a la depresión, los acontecimientos vitales traumáticos pueden desencadenar una enfermedad depresiva. En estos casos, estamos ante la llamada depresión primaria. Las causas posibles de una depresión primaria son entre otras:

  • Una sobreexigencia a largo plazo, por ejemplo, estrés en el trabajo.
  • Problemas de relaciones.
  • Mal de amores.
  • La muerte de un ser querido.

Cómo surgen las depresiones y qué es lo que las mantiene, depende entre otras cosas, del alcance de experiencias positivas que uno experimenta como respuesta ante su actitud. Así, los siguientes factores desempeñan un papel central entre las causas de una depresión:

  • Por un lado, en una persona influyen las circunstancias de la vida, la frecuencia con que ha experimentado sentimientos positivos como alegría o satisfacción. Así, una persona que busca trabajo y cuya pareja ha fallecido, puede informar sobre menos experiencias positivas que una persona que tiene trabajo y vive felizmente con su pareja.
  • Por otro lado, el comportamiento propio influye en el grado de consecuencias agradables: quien se abre a otras personas, recibe, por ejemplo, más respuestas positivas de sus congéneres. La conducta depresiva, por el contrario, se caracteriza por el aislamiento y la pasividad, lo que, a su vez, conduce a respuestas negativas y a fracasos. Esto refuerza la conducta depresiva: los afectados se apartan aún más, manteniendo así los síntomas depresivos.

Pero una depresión también puede ser un síntoma de otra enfermedad psíquica o física. En estos casos, estamos ante la llamada depresión secundaria. Estas depresiones secundarias pueden tener su causa, por ejemplo, en una epilepsia o en una enfermedad de la tiroides. También los medicamentos que se utilizan, por ejemplo, en el tratamiento contra el cáncer, pueden provocar una depresión.

Factores biológicos

  • Posibles desencadenantes o factores de riesgo de depresiones primarias son las peculiaridades en la estructura y actividad del cerebro. Así, por ejemplo, en el caso de las personas depresivas, las regiones del cerebro, responsables del desarrollo de objetivos y de la formación de sentimientos positivos, están menos activas. Al mismo tiempo, las regiones del cerebro que controlan el comportamiento en situaciones nuevas y en contactos sociales, están mucho menos marcadas que en personas sin depresión. Al contrario, las regiones del cerebro que participan en la creación de sentimientos negativos están mucho más activas en personas con depresión. También las estructuras cerebrales que regulan la emisión de hormonas del estrés, presentan una sobreactividad en caso de depresión.
  • En las depresiones, a veces se dan peculiaridades en el metabolismo cerebral: los mensajeros químicos, la serotonina y la noradrenalina, están presentes en pequeñas cantidades en algunas personas que son depresivas. Estos mensajeros químicos, llamados también neurotransmisores, tienen un papel importante en la formación y regulación de sentimientos.
  • Por otro lado, hay indicios de que las depresiones podrían tener causas hereditarias: el riesgo de depresión es mayor cuando hay familiares próximos inmersos en una depresión o ya han sufrido depresiones.

Entre las causas que pueden provocar una depresión, los factores biológicos desempeñan un papel fundamental:

  • Posibles desencadenantes o factores de riesgo de depresiones primarias son las peculiaridades en la estructura y actividad del cerebro. Así, por ejemplo, en el caso de las personas depresivas, las regiones del cerebro, responsables del desarrollo de objetivos y de la formación de sentimientos positivos, están menos activas. Al mismo tiempo, las regiones del cerebro que controlan el comportamiento en situaciones nuevas y en contactos sociales, están mucho menos marcadas que en personas sin depresión. Al contrario, las regiones del cerebro que participan en la creación de sentimientos negativos están mucho más activas en personas con depresión. También las estructuras cerebrales que regulan la emisión de hormonas del estrés, presentan una sobreactividad en caso de depresión.
  • En las depresiones, a veces se dan peculiaridades en el metabolismo cerebral: los mensajeros químicos, la serotonina y la noradrenalina, están presentes en pequeñas cantidades en algunas personas que son depresivas. Estos mensajeros químicos, llamados también neurotransmisores, tienen un papel importante en la formación y regulación de sentimientos.
  • Por otro lado, hay indicios de que las depresiones podrían tener causas hereditarias: el riesgo de depresión es mayor cuando hay familiares próximos inmersos en una depresión o ya han sufrido depresiones.

Factores psicológicos

Entre las causas de una depresión también se hallan factores psicológicos. Los paradigmas negativos adquiridos durante la infancia son a menudo responsables de la formación de una depresión primaria. Lo mismo vale para experiencias negativas con personas referentes, como por ejemplo, el desprecio de los padres o la violencia. Dichas experiencias conducen a menudo a sentimientos de auto rechazo y al desarrollo de una imagen propia negativa. Los afectados tienden a observar su entorno con desconfianza y de forma pesimista. Como consecuencia interpretan acontecimientos neutrales como algo negativo y como confirmación de su visión pesimista del mundo. Lo ven todo de color negro. A menudo, ni siquiera perciben nuevos eventos positivos que no encajan en su visión del mundo. Entran en un círculo vicioso que mantienen como consecuencia de su visión del mundo.

El manejo de los fracasos es otro factor importante en la aparición de depresiones. Quien padece depresión, ha experimentado antes de la depresión situaciones frecuentes en las que no era posible influir o ejercer control sobre las circunstancias. De aquí surge una sensación de desamparo. Esta sensación se refleja a su vez en las personas depresivas actuando de forma muy pasiva a la hora de tratar los problemas. No se ven capaces de influir positivamente en su vida.

Las personas con una predisposición mayor a la depresión, tienden a buscar en sí mismos las causas de los sucesos negativos. Si, por ejemplo, pierden su empleo, solo ven las razones de su despido en la supuesta falta de capacidades propias. No tienen en cuenta otras explicaciones del despido como, por ejemplo, una situación económica difícil de la empresa.