Cáncer de vesícula biliar, colangiocarcinoma

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Palestino Abdeljabbar (19 de Marzo de 2012)

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El cáncer de vesícula biliar y el colangiocarcinoma son tumores malignos infrecuentes que se originan en la vesícula biliar o en las vías biliares, respectivamente. El tumor de Klatskin es una forma especial de colangiocarcinoma.

El sistema de conductos biliares incluye tanto las vías intrahepáticas como las vías extrahepáticas. La vesícula biliar está situada debajo del hígado, a modo de evaginación sacciforme de la vía biliar. La bilis procedente de la vesícula biliar llega al duodeno a través del colédoco y, una vez en el intestino, ayuda a digerir las grasas.

Ciertas patologías de la vesícula biliar y las vías biliares, como la llamada vesícula de porcelana o la enfermedad de Caroli, propician el desarrollo de estos tumores. Las molestias suelen aparecer de manera tardía, cuando el tumor obstruye el flujo de la bilis.

El diagnóstico se efectúa por medio de una exploración combinada de endoscopia y examen radiológico con medio de contraste de las vías biliares. La cirugía permite la curación cuando los tumores tienen unas dimensiones reducidas.

La radiación desde el exterior puede mitigar en algunos casos los dolores derivados del cáncer de vesícula. Sin embargo, debido a la radiosensibilidad de los órganos cercanos, en especial el hígado, el intestino delgado y los riñones, este procedimiento se aplica con mesura. Antes de practicar una intervención quirúrgica, la combinación de radioterapia y quimioterapia (radioquimioterapia) puede servir para reducir la masa tumoral, lo que facilita la operación o incluso la posibilita.

Si no se logra eliminar quirúrgicamente el cáncer de vesícula o el colangiocarcinoma, las perspectivas de curación son escasas. Ambos tipos de cáncer tienden a invadir con rapidez órganos cercados, como el duodeno y el páncreas. Las metástasis hepáticas (formación de nuevos focos cancerosos en el hígado) son especialmente frecuentes. En aquellos casos en que el cirujano no puede eliminar por completo el tumor vesicular debido a su diseminación, el objetivo del tratamiento consiste en restablecer el flujo de la bilis y proporcionar la máxima calidad de vida posible (tratamiento paliativo).