Cáncer de vesícula biliar, colangiocarcinoma: Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Palestino Abdeljabbar (19 de Marzo de 2012)

A la hora de diagnosticar el cáncer de vesícula biliar o el colangiocarcinoma, el reconocimiento físico desempeña un papel importante. En determinados casos el médico puede palpar la vesícula distendida debajo del hígado. En ocasiones es posible notar el propio tumor a través de la pared abdominal. Un indicativo claro de colangiocarcinoma es la presencia de ictericia indolora y una vesícula agrandada palpable (signo de Courvoisier).

Las pruebas adicionales realizadas tienen como objetivo, además de confirmar la sospecha de cáncer, determinar la localización y la extensión del tumor. Entre estas se incluyen pruebas de imagen como la ecografía, la tomografía axial computarizada (TAC) y la tomografía por resonancia magnética (TRM). Por medio de la introducción de una pequeña sonda, es factible determinar la propagación del tumor directamente en la vía biliar (ecoendoscopia intraductal, IDUS).

El procedimiento rutinario de diagnóstico del cáncer de vesícula biliar comprende un examen radiológico del tórax. La colangiografía retrógrada endoscópica (CRE) es adecuada para detectar tumores de las vías biliares. En esta prueba el especialista introduce un endoscopio a través del esófago y el estómago hasta llegar al duodeno e inyecta un medio de contraste radiológico en la desembocadura de la vía biliar. A continuación se realiza la fluoroscopia con una fuente de rayos X, que permite evaluar el sistema de conductos biliares a través del llenado con el medio de contraste. Durante esta prueba el médico toma también una muestra de tejido por medio del endoscopio para su posterior análisis histológico al microscopio (biopsia).

Si la CRE no permite visualizar las vías biliares, existe la posibilidad de puncionar un conducto biliar hepático de mayor tamaño a través de la piel y llenarlo de medio de contraste (colangiografía transhepática percutánea, CTP). Al tomar radiografías es posible diferenciar el tumor de la vía repleta de medio de contraste.

En caso necesario, durante la colangiografía retrógrada endoscópica se puede implantar una pequeña cánula metálica (stent) con el fin de restablecer el flujo de la bilis. Al practicar una CTP la bilis fluye hacia el exterior, lo que también contrarresta su acumulación en el hígado.

En los análisis de sangre: Marcadores tumorales (son de especial utilidad el CA 19.9 y el CEA. En caso de presentar valores elevados al diagnóstico, se utilizarán como seguimiento de la enfermedad). Un incremento de determinados valores sanguíneos como, por ejemplo, fosfatasa alcalina (FAL), gamma glutamil transpeptidasa (GGT) o bilirrubina señalan una acumulación de bilis en el hígado.

No es infrecuente que un cirujano detecte un cáncer de vesícula biliar por casualidad al extirpar la vesícula por otro motivo, como por ejemplo una inflamación o litiasis biliar.