Cistitis: Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Isabel Pescador (21 de Abril de 2017)

El diagnóstico de una cistitis se produce en primer lugar tomando nota de los síntomas indicados y con un análisis de orina.

La cistitis es, al igual que la uretritis, una infección de las vías urinarias inferiores: la vejiga forma junto a la uretra el tracto urinario inferior, mientras que el uréter y los riñones forman el tracto urinario superior. Cuando los síntomas se limitan al tracto urinario inferior (por ejemplo, dolor al miccionar urgente, micciones frecuentes en pequeñas cantidades, necesidad de orinar o dolor en la zona abdominal inferior), se entenderá que se trata de una infección del tracto urinario inferior.

Cuando en el análisis de orina se detectan restos de sangre, olor fétido o su aspecto es purulento, se afianza la sospecha de cistitis. El médico puede verificar en este análisis para afianzar el diagnóstico:

  • Leucocitos en orina (piuria)
  • Acumulación de mucosidad
  • Residuos celulares descompuestos
  • En ocasiones, hematíes (glóbulos rojos)
  • En la mayoría de los casos, las bacterias en la orina (bacteriuria)

En algunos casos (por ejemplo, tuberculosis o cistitis actínica) no es muy útil la búsqueda de bacterias en la orina, pues en la fase temprana de la infección no es posible encontrarlas.

La sospecha fundada en la clínica y el análisis de orina se confirmará con el cultivo de orina (uroculivo), que permitirá confirmar con certeza el diagnóstico, averiguar qué germen es el productor de la infección y su sensibilidad a los diferentes antibióticos (antibiograma).

Además del análisis de orina, determinados valores en sangre también pueden determinar la existencia de una cistitis. Así, el número de leucocitos aumenta, por lo general. Además, puede detectarse un aumento de la velocidad de sedimentación de los glóbulos sanguíneos. Por norma general, esto indica la existencia de una infección.

Si la cistitis dura más tiempo del habitual o se produce de forma recurrente, se recomienda como segundo diagnóstico una cistoscopia, para excluir otras causas como un tumor vesical benigno o maligno. Durante la cistoscopia también es posible tomar muestras de tejido y analizarlas (biopsia).

Las cistitis también pueden ser una consecuencia de la verminosis, una enfermedad muy extendida en las regiones tropicales y subtropicales (esquistosomiasis). En este caso, el diagnóstico se realiza mediante la identificación del agente patógeno. No obstante, hay que tener en cuenta que los huevos de los parásitos no pueden identificarse hasta cinco o 12 semanas después de la infección de orina.