Carcinoma espinocelular

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Palestino Abdeljabbar (19 de Marzo de 2012)

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El carcinoma espinocelular o epitelioma espinocelular es un tumor maligno de la piel.

El carcinoma espinocelular se origina por lesiones crónicas de la piel, sobre todo en personas de edad avanzada, piel clara y que se exponen en exceso a la luz solar. Dado que el carcinoma espinocelular se localiza en la superficie de la piel, es posible detectar este tumor de manera temprana. Sin embargo, la transición desde el área de piel previamente dañada hasta que se desarrolla el tumor transcurre con frecuencia inadvertida.

Además de la radiación UV de la luz solar, existen otros factores de riesgo que propician la aparición del carcinoma espinocelularma. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, heridas crónicas, cicatrices, exposición a radiación o determinadas sustancias cancerígenas.

El carcinoma espinocelular se percibe debido a la modificación de la piel de la zona afectada, que puede adquirir una apariencia muy diversa. Las alteraciones cutáneas varían desde manchas rojas, algo elevadas o escamosas hasta nódulos que sangran con facilidad. No obstante, estas resultan por lo general tan características que permiten al dermatólogo reconocer un tumor maligno a simple vista. Con el fin de confirmar que se trata de un carcinoma espinocelular, el médico toma una muestra del área afectada (biopsia). Un especialista en tejidos es capaz de corroborar el diagnóstico al microscopio.

Habida cuenta de que el carcinoma espinocelular puede producir metástasis, el facultativo no solo examina la piel, sino que también palpa los ganglios linfáticos adyacentes o los analiza mediante una ecografía. Si existe la sospecha de que el tumor se ha diseminado a regiones corporales distantes, es necesario realizar pruebas de imagen: una radiografía o una tomografía axial computarizada permiten al médico averiguar si el cáncer ha afectado, por ejemplo, a los pulmones.

En el caso del carcinoma espinocelular, al igual que en muchas otras enfermedades cancerosas, rige el principio de que cuanto antes se detecta y trata el tumor, mejores son las perspectivas de curación. Por lo general los carcinomas espinocelulares de pequeño tamaño aún no se han diseminado. En dichos casos el médico trata de eliminar el tumor por completo de la piel. Si hay afectación de los ganglios linfáticos adyacentes, también se practica su resección. Además de estas intervenciones, en algunas ocasiones se aplica radioterapia o quimioterapia. Los controles de seguimiento estrictos son importantes para poder detectar con anticipación suficiente una posible reaparición del tumor tras concluir el tratamiento (recidiva).