Cáncer tiroideo

Autor: Redacción Onmeda (25 de Septiembre de 2017)

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El cáncer tiroideo (carcinoma de tiroides) es un tumor maligno y poco frecuente de la glándula tiroides. El tratamiento y la evolución de la enfermedad varían en función del tipo de célula tiroidea en la que se origina.

Los especialistas distinguen cuatro tipos de carcinoma de tiroides: papilar, folicular, anaplásico y medular. Este último tiene la peculiaridad de que no se desarrolla a partir de células secretoras de las hormonas tiroideas T3 y T4. El carcinoma medular de tiroides se origina en las células C, que regulan hormonalmente el nivel de calcio, y puede aparecer de manera concomitante a otros tumores (por ejemplo, de las glándulas suprarrenales). Los médicos hablan entonces de un síndrome MEN (“neoplasia endocrina múltiple” en sus siglas inglesas).

Entre las causas del cáncer tiroideo identificadas hasta la fecha se incluyen el déficit de yodo, la exposición a radiaciones ionizantes, las enfermedades previas de la glándula tiroides (por ejemplo, el adenoma de tiroides benigno) y determinados factores genéticos.

Normalmente, en un carcinoma de tiroides las molestias no aparecen hasta estadios avanzados de la patología. Algunos pacientes palpan el tumor o perciben, cuando el cáncer tiroideo ha afectado a regiones adyacentes en el cuello, ganglios linfáticos inflamados o endurecidos. Si el carcinoma presiona la tráquea o el esófago, pueden manifestarse síntomas como disnea o disfagia. La ronquera es otro de los posibles signos de la enfermedad, que aparece cuando el tumor lesiona los nervios de la laringe.

El diagnóstico de este tipo de cáncer se establece por medio de pruebas de imagen como la ecografía y la gammagrafía. También es importante analizar una muestra de tejido (biopsia). En función del grado en que las células cancerosas extraídas se asemejan aún al tejido tiroideo sano, los médicos pueden determinar si se trata o no de un tumor de gran agresividad.

El tratamiento del cáncer tiroideo consta fundamentalmente de una combinación de cirugía, radiación y terapia hormonal. En la cirugía se practica por lo común la resección completa de la glándula tiroides, además de extirparse los ganglios linfáticos del cuello. La radiación se administra en forma de tratamiento con radioyodo. Los pacientes operados toman yodo radiactivo, que se fija a los restos tumorales o focos metastásicos y destruye el cáncer. La terapia hormonal proporciona a los enfermos tratados hormonas tiroideas, que no pueden segregar por sí mismos a consecuencia de la extirpación de la glándula. Las perspectivas de curación del cáncer tiroideo dependen del tipo y estadio del tumor, si bien son bastante buenas en términos generales.

Carcinomas diferenciados: carcinoma papilar y carcinoma folicular

Los carcinomas diferenciados de tiroides incluyen el carcinoma papilar y el folicular. El término “diferenciado” hace referencia al hecho de que las células tumorales aún se asemejan en gran medida en cuanto a su estructura al tejido tiroideo normal y tienen por tanto un bajo grado de malignidad. Esto se refleja directamente en las perspectivas de curación. Los carcinomas de tiroides diferenciados se encuentran entre los tumores con mejores perpectivas de curación.

Los carcinomas papilares y foliculares se diferencian entre sí desde el punto de vista de la formación de nuevos focos cancerosos (metástasis): el carcinoma papilar suele metastatizarse a los ganglios linfáticos próximos a la tiroides. Las metástasis en órganos lejanos (metástasis a distancia) aparecen con mayor frecuencia en los pulmones que en los huesos. Las metástasis a distancia en esta forma de cáncer tiroideo, es muy infrecuente entre los pacientes menores de 40 años.

Por el contrario, en el carcinoma folicular de tiroides la metástasis ganglionar ocurre en muy pocas ocasiones. Si se forman nuevos focos cancerosos, se trata preferentemente de metástasis a distancia que afecta a los pulmones y a los huesos con la misma incidencia.

Carcinoma indiferenciado de tiroides

Entre los carcinomas indiferenciados de tiroides, también llamados carcinomas anaplásicos, se encuentran los carcinomas fusiformes, parenquimatosos y de células pequeñas. Al contrario que las células tumorales diferenciadas, las formas indiferenciadas no se asemejan apenas al tejido tiroideo normal. Muestran un alto grado de malignidad —lo que quiere decir, por ejemplo, que invaden rápidamente y con agresividad los tejidos circundantes—.

Con frecuencia, en el momento de efectuar el diagnóstico ya existen metástasis ganglionares y a distancia. Además de los pulmones y los huesos, afecta principalmente al cerebro y al hígado.

Carcinoma medular de tiroides

El carcinoma medular de tiroides de desarrolla a partir de determinadas células de la tiroides que no participan en la formación de hormonas tiroideas y que reciben el nombre de células C. Estas segregan una hormona importante para el metabolismo del calcio, la calcitonina. En este tipo de cáncer aparecen tanto metástasis ganglionares como metástasis a distancia (por ejemplo, en los pulmones, el hígado, los huesos y las glándulas suprarrenales).

Última revisión médica: Dra. Patricia Alva (19 de Marzo de 2012)