Cáncer tiroideo : Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda (25 de Septiembre de 2017)

La elección del tratamiento adecuado para el cáncer tiroideo (tratamiento del carcinoma de tiroides) depende del tipo de tumor y del grado de diseminación de la enfermedad. La decisión sobre la opción terapéutica idónea en cada caso es tomada de manera conjunta por los especialistas de las diferentes disciplinas médicas y el paciente. Los cirujanos, médicos nucleares, radiólogos y endocrinólogos trabajan conjuntamente durante el tratamiento. Las opciones terapéuticas del cáncer tiroideo incluyen la cirugía, la radiación en forma de tratamiento con radioyodo o la radiación externa. La terapia hormonal es necesaria cuando el paciente —por ejemplo, tras la resección completa de la tiroides— debe tomar hormonas tiroideas de manera continuada.

Hasta la fecha la quimioterapia ha tenido un papel marginal en el tratamiento del cáncer tiroideo, ya que estos tumores suelen ser poco susceptibles a los medicamentos empleados (citostáticos). No obstante, en caso de metástasis a distancia y tumores especialmente agresivos, la quimioterapia puede ofrecer buenas perspectivas de éxito en este tipo de cáncer.

Cirugía

La extirpación de toda la glándula tiroides y los ganglios linfáticos adyacentes es el tratamiento que aporta las mejores perspectivas de curación del cáncer tiroideo (carcinoma de tiroides). Si existe metástasis en uno de los ganglios extraídos, el cirujano elimina todos los ganglios linfáticos del cuello localizados en el lateral afectado (vaciamiento ganglionar cervical).

Si no hay afectación de los ganglios linfáticos del cuello, en el caso de tumores pequeños con un diámetro inferior a un centímetro resulta en ocasiones suficiente extirpar la mitad de la tiroides (hemitiroidectomía).

Tratamiento con radioyodo

El tratamiento con radioyodo, una forma especial de radioterapia, puede aplicarse en los carcinomas diferenciados de tiroides, dado que estas formas cancerosas conservan la capacidad de captar y almacenar yodo. El requisito necesario para que este tratamiento tenga éxito es la eliminación quirúrgica, a ser posible íntegra, del tejido tiroideo.

El tratamiento con radioyodo consiste en la administración de yodo radiactivo al enfermo, normalmente en forma de cápsulas, que se disuelven al llegar al estómago. La dosis se establece en función del diagnóstico. Dado que el yodo solo es captado y almacenado por el tejido tiroideo, este se acumula en las células cancerosas de la tiroides y las destruye gracias a su radioactividad. Por tanto, este tratamiento ataca todas las células tumorales que permanecen en el organismo tras eliminar quirúrgicamente la tiroides. De esta forma combate las metástasis, por ejemplo en los pulmones. Este procedimiento se efectúa aproximadamente cuatro semanas después de la cirugía y puede repetirse en caso necesario.

Los efectos secundarios inmediatos del tratamiento con radioyodo incluyen dolor en las regiones donde existe tejido tiroideo residual o donde se ha producido metástasis, así como gastritis pasajera. También pueden inflamarse las glándulas salivales. Asimismo, se produce una alteración transitoria de la médula ósea, que aumenta la propensión a infecciones. Una de las complicaciones tardías, que se da en el 10-20 por ciento de los pacientes, consiste en la disfunción de diversas glándulas con xerostomía y conjuntivitis (síndrome seco). Otros efectos posteriores muy poco frecuentes son la leucemia y la fibrosis pulmonar.

Terapia hormonal

Tras la extirpación completa de la tiroides y la consecuente administración de radioyodo, el paciente no cuenta en su organismo con tejido tiroideo funcionante. Por ello los afectados deben tomar hormonas tiroideas a modo de comprimidos durante toda su vida con el objetivo de compensar la falta de secreción hormonal de la tiroides.

Por lo general el carcinoma anaplásico de tiroides ya ha invadido órganos adyacentes y ha producido metástasis en el momento del diagnóstico. La cirugía permite reducir el tumor, con el fin de evitar que provoque disfagia o dificultades respiratorias. Dado que por lo general el carcinoma anaplásico de tiroides no absorbe yodo, el tratamiento con radioyodo no es efectivo. Por el contrario, la administración de radiación externa en la región del cuello (radioterapia percutánea) sí muestra eficacia en el tratamiento de este tipo de carcinoma.

Carcinoma medular de tiroides

En el caso del carcinoma medular de tiroides, la cirugía también desempeña un papel importante en el tratamiento. Esta consiste en la extirpación completa de la tiroides y los ganglios linfáticos del cuello. El tratamiento con radioyodo no es de utilidad, ya que este tipo de tumor no almacena yodo. Por lo general, tras practicar la intervención, se irradia la región del cuello desde el exterior. La radioterapia debe llevarse a cabo sobre todo cuando no ha sido factible eliminar íntegramente la tiroides o cuando existe metástasis ganglionar.