Cáncer de piel

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Christian Gil (20 de Febrero de 2016)

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El cáncer de piel es una neoplasia cutánea provocada principalmente por una sobreexposición al sol u otras fuentes de luz ultravioleta. Hay muchos tipos de cáncer cutáneo pero la mayoría se agrupan en dos tipos: melanoma y no melanoma (carcinoma basocelular, carcinoma espinocelular y queratosis actínica). Los carcinomas cutáneos son los cánceres más frecuentes, pero también, por ser fácilmente visibles, son los de mejor pronóstico, pues se pueden diagnosticar precozmente.

Las diferentes formas de cáncer de piel se originan en distintos tipos de células cutáneas y pueden tener también distintas causas. Sin embargo, entre las principales causas del melanoma y del cáncer de piel no melanoma se encuentra la exposición de la piel desprotegida a una radiación solar intensa y de larga duración.

Las quemaduras solares frecuentes durante la infancia incrementan especialmente la probabilidad de desarrollar un melanoma. También la predisposición hereditaria puede desempeñar un papel en la aparición del cáncer de piel, al igual que el contacto con sustancias tóxicas o cancerígenas.

El número de cánceres de piel se ha incrementado de manera constante durante las últimas décadas. Los últimos datos que se tienen sobre la incidencia del melanoma en España (GLOBOCAN 2012) hablan de 5.000 casos, con un incremento del 38% con respecto al anterior registro de 2008. En el caso del cáncer cutáneo no melanoma se estima que la incidencia en España es 7 veces superior a la del melanoma.

Este ascenso está relacionado con la modificación de los hábitos de ocio de la población: muchas personas toman el sol con frecuencia en verano o acuden al solárium, por lo que la exposición de la piel a la radiación ultravioleta se ha acrecentado respecto a décadas anteriores.

Para prevenir el cáncer de piel se ha de evitar exponer el cuerpo a la radiación solar excesiva, por ejemplo, empleando cremas solares con un factor de protección solar alto, utilizando ropa que cubra la piel y evitando el sol durante las horas de máxima radiación ultravioleta, como el mediodía. Es fundamental proteger con especial cuidado a los niños frente a las quemaduras solares.

Asimismo es aconsejable autoexplorarse con regularidad el cuerpo en busca de alteraciones cutáneas y acudir al dermatólogo para que las evalúe. De este modo es posible detectar un cáncer de piel durante su estadio inicial. Las personas con piel muy clara, con muchos lunares o con antecedentes familiares de esta enfermedad, principalmente, han de someterse a reconocimientos de control dermatológicos frecuentemente.