Cáncer de laringe: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Patricia Alva (19 de Marzo de 2012)

Para el tratamiento del cáncer de laringe existen diferentes métodos quirúrgicos, así como radioterapia, que a menudo se combina con quimioterapia. El tratamiento a utilizar dependerá del tipo de cáncer, de la localización, extensión y tamaño del tumor. En los últimos años las técnicas quirúrgicas han ido mejorando continuamente y se han complementado con el uso del láser de dióxido de carbono (láser de CO 2). En cánceres avanzados, los médicos tratan el cáncer de laringe con un tratamiento combinado de ambos métodos.

Procedimiento quirúrgico

Dependiendo del tamaño del tumor, los cirujanos deciden cómo resecar el tumor. Hay varias posibilidades:

Si existe un cáncer de laringe relativamente pequeño, limitado, por ejemplo, a los pliegues vocales, el médico separa el tejido maligno por microcirugía o con un tratamiento láser. El cirujano accede al tumor a través del espacio de la boca y la garganta, al igual que en una endoscopia. También son posibles resecciones parciales, es decir, la extirpación de determinadas porciones de la laringe. De este modo, se puede mantener tanto la voz como una respiración normal.

Los cánceres de laringe extendidos requieren a menudo una laringectomía, es decir, una extirpación de toda la laringe. Esta operación provoca notables limitaciones. Debido a la pérdida de la laringe, es necesaria una separación artificial de las vías aéreas (espacio boca-nariz) y vías respiratorias (tráquea y pulmones), para evitar que los alimentos penetren en las vías respiratorias. Para conservar la función respiratoria, el médico realiza una traqueotomia, es decir, una abertura permanente en la zona de la tráquea del cuello.

Además de la extirpación del tumor, también es necesario eliminar los ganglios linfáticos a partir de un estadio determinado del cáncer de laringe, puesto que ahí se asientan las células tumorales. Este método se denomina disección ganglionar cervical, una extirpación radical de los ganglios linfáticos en uno o en ambos lados del cuello.

Dependiendo del alcance de la intervención quirúrgica puede llegar a destruirse el órgano fonador, así, por ejemplo, si se ha extirpado toda la laringe durante la cirugía, el enfermo pierde la capacidad de hablar.

Hay diferentes posibilidades de restablecer la capacidad del habla. Los afectados necesitan un sustituto del órgano de fonación. Una posibilidad es aprender la voz esofágica. Aquí los pacientes deben utilizar el esófago para hablar. Los afectados deben tener mucha paciencia para aprender este método, en el que mediante la tensión de determinados músculos se consigue desplazar hacia arriba el aire aspirado por el esófago para así poder crear sonidos. Una alternativa son los dispositivos electrónicos de habla denominados laringófonos. En este caso se coloca en la base de la boca un dispositivo cuya vibración se transmite a las partes blandas. El aire traspuesto en oscilaciones en el espacio de la garganta genera una voz mecánica.