Cáncer de hígado (hepatocarcinoma)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Palestino Abdeljabbar (19 de Marzo de 2012)

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En el cáncer de hígado (hepatocarcinoma) se forma tejido maligno en el hígado. Frecuentemente, las molestias del cáncer de hígado no se presentan hasta bastante tiempo después de su aparición. Entonces aparecen síntomas como la ictericia, la falta de apetito, el cansancio, así como dolor y el estado general del paciente empeora. Puesto que el cáncer de hígado se detecta normalmente en un estadio avanzado, muchos tumores hepáticos se descubren bastante tarde. Si el cáncer de hígado se detecta precozmente, las probabilidades de curación mejoran notablemente.

En los países industrializados, el cáncer de hígado es más bien infrecuente, pero está aumentando. Afecta más a los hombres que a las mujeres. El tipo más frecuente de cáncer primario es el carcinoma hepatocelular (CHC) o hepatocarcinoma.

Puesto que el CHC es uno de los tipos de cáncer más comunes en el Sudeste Asiático y África, el hepatocarcinoma es estadísticamente el sexto cáncer más frecuente a nivel mundial. Si se desarrolla cáncer de hígado a partir de las células del hígado, entonces se denomina cáncer de hígado primario. Si el hígado es el objetivo de otros tumores, en tal caso, se trata de metástasis hepáticas. Por lo general, proceden de tumores del conducto gastrointestinal. Los facultativos hablan en este caso de cáncer de hígado secundario. Determinadas enfermedades van asociadas a un mayor riesgo de padecer hepatocarcinoma.

Especialmente la cirrosis hepática favorece la aparición de cáncer de hígado. Muchas veces son una hepatitis crónica (especialmente del tipo B y C) o el abuso del alcohol los desencadenantes de un tumor en el hígado. Por ello es importante que las personas con cirrosis hepática se sometan con frecuencia a exámenes para que el médico pueda detectar precozmente el cáncer y tratarlo.

Dependiendo de las circunstancias, el cáncer de hígado puede tratarse casi siempre mediante una intervención quirúrgica (eliminación parcial del hígado o un trasplante de hígado) o con ayuda de diferentes métodos locales no quirúrgicos. La elección del tratamiento dependerá de las circunstancias, del estado de salud del afectado y de sus deseos personales. El pronóstico del cáncer de hígado depende sobre todo del tamaño, la posición y el número de metástasis malignas. Además, las enfermedades hepáticas y la constitución física también desempeñan un papel importante a este respecto.